» cirugías
¿Será por culpa de la muñeca Barbie? Quién sabe. El asunto es que las medidas 90-60-90 son un ícono poco discutido del cuerpo femenino más bello. Y la moda del tiro corto, ¡caramba!, la ensalza. Un abanico de opciones que va desde la dieta hasta el tratamiento quirúrgico para esculpir esa zona que tan pocas veces nos conforma .
 

Los pantalones de tiro bajo, los tops cortos, las bikinis: toda ropa para andar con la cintura al aire. A través de los años la figura femenina ha estado delimitada a las tan famosas medidas 90-60-90, con las cuales soñamos todas las mujeres.
Hoy en día, la cintura pequeña es uno de los atributos físicos más cotizados, casi tanto como las lolas y las caderas. Algunas privilegiadas –las menos- cuentan con una genética solidaria, son flacas “de fábrica”. Pero la mayoría tiene que trabajar para alcanzar proporciones de modelo.

¿Cuál es ese trabajo? No es una novedad para nadie: ante todo, conducta. Conducta con lo que comemos, cumplir con todas las comida a horario; no excederse en la cantidad, comer lo necesario y no picar. El menú debe ser lo más balanceado posible. Se puede contemplar la opción de una nutricionista, para que acople la dieta a lo que realmente se deba comer.
Y más conducta, mejor dicho: disciplina con el ejercicio. Una rutina al menos dos veces a la semana refuerza los abdominales y ayuda a quemar calorías. Es más: los especialistas coinciden en que caminar todos los días entre cuarenta y sesenta minutos también es necesario.

Sin embargo… Hay “rollitos” rebeldes que no desaparecen ni con dietas ni gimnasia. En esos casos, la cirugía estética puede aportar soluciones.

Esculpir el cuerpo

Esta zona problemática puede corregirse mediante el procedimiento de Laserlipólisis Ò.
El Dr Diego Schavelzon nos explica que el cirujano delimita la zona a tratar con un lápiz especial para la piel y se trazan las líneas a lo largo de la cuales se inyecta el anestésico local, desde un solo acceso.

Esta zona problemática puede corregirse mediante el procedimiento de Laserlipólisis

Se utiliza una anestesia local tumescente -lidocaína- que se diluye en grandes volúmenes de suero estéril. Esta técnica ayuda a que la intervención sea menos riesgosa y la recuperación, más rápida.

Luego se introduce fibra óptica de láser, con una longitud de onda selectiva para el tejido graso, y se va controlando el curso de la misma a través una luz guía que ilumina la piel. Así el cirujano puede empezar a modelar la zona.
Parte del aceite que liberan las células grasas al romperse es metabolizado por los sistemas naturales del organismo y otra, es absorbida en el momento.
Una de las ventajas de este sistema consiste que sus resultados son permanentes. Porque la Laserlipólisis Ò no sólo destruye la grasa sino también los “envases” donde se acumula. Como el organismo no puede producir nuevas células adiposas, las áreas tratadas no se pueden reexpandir. Si el paciente vuelve a engordar después del procedimiento, la grasa se distribuirá en otras zonas.

La recuperación

Es una intervención ambulatoria, es decir: luego de un par de horas es posible volver a casa. Lo más adecuado es que una persona acompañe al paciente, ya que está prohibido conducir durante las primeras doce horas posteriores a la intervención.

Conviene tomar analgésicos durante los dos primeros días sólo si hay dolor.
A partir del día posterior a la operación es posible bañarse con ducha –no inmersión- y lavar las heridas con alcohol o un jabón antiséptico.

Laserlipólisis ® no sólo destruye la grasa sino también los “envases” donde se acumula.

De los orificios donde ingresó el láser comenzará a drenar abundante líquido compuesto por la solución anestésica, la grasa líquida destruida por el láser y algunas gotas de sangre. A no asustarse: es normal durante las primeras 24 horas. Los apósitos hay que cambiarlos sólo cuando pierden su capacidad de absorción.

En cuanto a la actividad física –señala Schavelzon-, está contraindicado el reposo absoluto si bien es importante descansar durante las primeras doce horas. Luego, conviene caminar y moverse lo más que se pueda para evitar cualquier tipo de trombosis. A partir de los quince o veinte días ya es posible hacer ejercicios, comenzando por las zonas sobre las que no se ha trabajado. ¿Caminar? Todo lo que se quiera.
Es bueno controlar la ansiedad: los resultados comienzan a verse después del mes de la intervención, mejoran con el tiempo y con la ayuda de actividad física y una dieta equilibrada. En cuanto a la dieta, cuanto más líquido se tome, mejor -de uno a dos litros diarios-. Es adecuado evitar comidas constipantes.

Es posible que, una semana después de la operación, la piel se endurezca, se palpen nódulos o durezas. Incluso cierta sensación de pinchazos o comezón en la zona tratada. Es normal, forma parte del proceso. Esas molestias ceden al cabo de dos meses. Los moretones pueden persistir hasta durante seis.

En los primeros quince días del post operatorio, hay que usar una faja día y noche.
Hace bien, tan pronto como se pueda, darse masajes profundos en las zonas tratadas.
Después: a lucir esa cintura de avispa.

Envíanos tus consultas / comentarios:

nombre y apellido*

e-mail *
consulta*
los campos marcados con * son necesarios