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Con la pieza Oly, no hay silencio en tu mirada, Maldonado obtuvo un reconocimiento en el Concurso Salón Belleza Intervenida. Veinticinco prestigiosos creadores participaron en la propuesta organizada por Centros B&S de Cirugía Plástica y la galería Hoy en el arte, donde la Olympia de Manet fue el disparador. Cómo la mirada de una nena cartonera influyó en Oly, cómo la inspiró su propia infancia en Santa Fe y reflexiones sobre el compromiso social en el arte, todo de boca de la artista.
 

Vamos a escuchar a la artista plástica Ana Maldonado, quien obtuvo la segunda mención en el reciente Concurso Salón Belleza Intervenida, por su obra Oly, no hay silencio en tu mirada. Entre los otros galardonados, figuran Alfredo Sábat, primer premio; Diego Dayer; Graciela Ieger y Darío Zana.

Pero antes sepamos que Maldonado nació en Santa Fe pero actualmente vive y trabaja en Buenos Aires. Que es egresada de la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. Que concurrió además a los talleres de Rivera Rodriga y Diana Dowek y a una clínica de obras con Luis Felipe Noé. Que ya realizó quince exposiciones individuales y más de un centenar de colectivas. Y que entre otros reconocimientos, obtuvo el Primer Premio Rotary Club (2000), Primer Premio Pintura Salón Latinoamericano de Artistas Plásticos (2001), Primer Premio Pintura Salón UTE (2004), Premio Artista de Capital Arte y Discriminación INADI (2008). Además, que poseen trabajos suyos coleccionistas locales y extranjeros.
Ahora sí: ella tiene la palabra.

-¿Cómo fue que compusiste Oly, cómo surgió?
-Me conmueven los temas sociales. Toda mi obra está relacionada con estos temas que veo a diario. Veo a los cartoneros que juntan papeles, cartones, y siempre despiertan mi atención. Y una vez vi a una nena recostada sobre unos cartones en un camión, ella parecía abstraída en su mundo. Me dio la impresión de que miraba como si tuviera ilusiones de no ser lo que era: que quería  hacer lo que hace una chica de esa edad: jugar, estudiar, hacer sus cosas y no estar allí. Y cuando me hicieron la propuesta de participar en el Concurso Salón Belleza Intervenida, esa imagen fue lo primero que se apareció. Allí tiene que estar Oly, pensé. Además, Victorine, la modelo que posó para Eduard Manet, para hacer su Olympia, terminó, muchos años después, en la calle vendiendo violetas. Era una persona casi marginal. Y parece que una vez Pablo Picasso estaba caminando por París con un amigo y la vio, la reconoció, le compró flores y le explicó a su amigo quién era esta mujer –que ya era mayor-. Olympia aparece inquietando al espectador, no resulta indiferente. Y enseguida relacioné a la Olympia con Oly.

-¿Por qué elegiste ese título?

-Con su mirada Oly dice todas las cosas que los chicos de la calle tal vez no pueden decir. Yo he trabajado con este tipo de chicos, conozco cómo son, muchas de mis obras están inspiradas en ellos. Escuchaba los relatos de sus vivencias. Y veo que los varoncitos están muy expuestos a un montón de circunstancias difíciles, pero las nenas lo están mucho más. Son muy pequeños y parecen haberlo vivido todo.

- Todo eso es muy distinto del mundo de la belleza tradicional.

-Es cierto, el mundo de la Cirugía Plástica también pertenece a otro contexto. El día de la exposición mucha gente me decía que Oly era una obra diferente al resto. Es que Oly inquieta, emociona al espectador.

- Has participado en muchos eventos de carácter político y social. Incluso Oly, como decís, tiene fuertes connotaciones sociales. ¿Qué relación hay para vos entre el arte y la realidad política y social?
-Mucha gente cree que el artista está en su estudio encerrado en una burbuja, que no le interesa lo que ocurre en el mundo, pero está inmerso en el devenir social. Hay artistas –yo entre ellos- que toman elementos de la realidad y la reflejan; Antonio Berni, Policastro, han tratado el momento social que vivía el país. Otros lo muestran de un modo quizás conceptual, más abstracto. Y hay otros que eligen otro camino, distinto. Pero yo no los juzgo. Decía que mis trabajos tienen contenido social, y también reflejan mi niñez.

Mucha gente cree que el artista está en su estudio encerrado en una burbuja, que no le interesa lo que ocurre en el mundo, pero está inmerso en el devenir social.

-Contános.
- Yo vivía en el campo, allí hice el colegio primario. Desde chica sabía que quería dedicarme a esto, pero no tenía los medios. Para hacer mis cosas utilizaba materiales de desecho, pintaba con trozos de carbón porque no teníamos ni lápices. Recién continué mis estudios acá, en Buenos Aires, mientras trabajaba limpiando casas, y luego ingresé a la Escuela Pueyrredón. Por eso mi obra se ocupa de estos temas.

- Al ver a Oly surge enseguida la asociación con Juanito Laguna, el personaje de Berni, ¿Qué lugar ocupa Berni en tu estética?
-Leí muchas cosas sobre Berni, creo que es un artista universal, es un grande.

- ¿Quiénes son tus referentes  en las artes plásticas?
-Al terminar Bellas Artes conocí a Diana Dowek, que fue una verdadera maestra, me orientó muchísimo, me ubicó en lo que yo quería hacer. Si bien tenemos estilos distintos, es un referente importantísimo para mí. Entre los argentinos Berni, por supuesto, Lacámera, Policastro, León Ferrari, Noé. Goya, de otra nacionalidad, es otro.

- He visto que pertenecés al grupo "Artistas Plásticos Solidarios". ¿Podés contarnos algo sobre eso?
-Sí, conformamos el grupo con León Ferrari, "Yuyo" Noé, Juan Carlos Romero, Dowek, Adolfo Nigro  Ricardo Longhini y yo. Realizamos acciones plásticas solidarias. Ahora estamos por sacar un libro, con prólogo de Pino Solanas, con ilustraciones de temas sociales: la desocupación, el hambre y la marginalidad.

- ¿Te vinculás a alguna corriente plástica?

-Creo que mi arte está ligado a lo figurativo y a lo social.

-¿Qué es la belleza para vos?
-No la relaciono con lo físico sino con la mirada, la palabra, el gesto. Todo esto condensa, para mí, la belleza de una persona. 

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