» sano y rico
Sí. Una alimentación rica y equilibrada es fácilmente compatible con el sol y el calor si seguimos una serie de pautas básicas. Aquí te ofrecemos consejos autorizados por especialistas para comer sabroso y aprovechando al máximo las propiedades naturales de cada alimento.
 
La llegada del calor exige modificar la dieta, claro. Y no sólo por razones de imagen. El
Los nutricionistas recomiendan los pescados azules. ¿Por qué? Tienen mucha más grasa que los blancos. Pero a no asustarse: su grasa es insaturada.
efecto inmediato de las altas temperaturas es la deshidratación del organismo. Por eso, es importante ingerir alimentos con alto contenido en agua y fibra. Veamos cuáles son los mejores componentes para una comida estival rica, variada y saludable. Y cuáles, los alimentos que permiten potenciar efectos estéticos, como el bronceado.

Ensaladas

Coloridas, frescas, ricas, las ensaladas son el mejor aliado de esta época.
Si queremos que nuestra piel esté bronceada e hidratada, podemos recurrir a los betacarotenos que contiene la zanahoria y, en general, todas las verduras y hortalizas de color rojo, amarillo, naranja o verde muy oscuro. Si a esto le añadimos proteínas, en forma de pollo, queso, huevo o atún, tendremos un alimento completo.
Las combinaciones de estos alimentos son infinitas… un verdadero desafío a nuestra imaginación culinaria.

Pescados

Ideales para acompañar las ensaladas. Los nutricionistas aconsejan consumirlo alrededor de tres veces por semana.
El pescado es un alimento que aporta gran cantidad de nutrientes y, además, se digiere fácilmente. Casi todos los pescados son ricos en proteínas, necesarias para el crecimiento y vitamina B12, fundamental para que el sistema nervioso funcione correctamente.
El yodo del pescado también es esencial ya que favorece el correcto funcionamiento de la glándula tiroides.

Sodio, potasio, magnesio, fósforo y hierro completan el aporte de minerales. El calcio sólo se obtiene de las especies que se comen con espinas. El sodio aparece en grandes cantidades cuando se trata de pescado ahumado, en conserva o en salazón. Por eso, es tan importante para el crecimiento de los niños y para embarazadas.
Los nutricionistas recomiendan los pescados azules. ¿Por qué? tienen mucha más grasa que los blancos: un 10 por ciento frente a un dos del pescado blanco. Pero, a no asustarse: su grasa es insaturada.

Además del omega 3 –importante porque ayuda a evitar las enfermedades cardiovasculares-, el pescado azul suministra ácidos grasos oleico y linoleico, esenciales para el organismo.
¿Cuáles son los pescados azules? La sardina, el atún o la trucha. Los más grasos son la caballa, el salmón y los arenques. Y los semigrasos son los boquerones, las anchoas y el bonito. Los pescados azules menos grasos son el besugo, la trucha, el emperador, la palometa, el jurel y el chicharro.

La cantidad de omega 3 es mayor en especies de más edad y mayor peso. Los pescados marinos de aguas frías (salmón) y los que se alimentan de plancton (el atún o el bonito) son los que tienen más contenido en omega 3.
La mayoría de los pescados azules son ricos en ácidos grasos, proteínas y vitaminas A, B12 y D.

Algo importante: el pescado azul no se aconseja a personas con ácido úrico. Además, en aquellas que padecen problemas de retención de líquidos, alteraciones renales o hipertensión, el consumo de pescado rico en sodio debe ser supervisado por el médico.

El postre

Las frutas tienen un alto poder de saciar, mucho agua, fibra, minerales y vitaminas.
Son una gran ayuda en los regímenes hipocalóricos, pero también para hidratarse cuando el calor agobia.

Es durante el verano cuando abunda una enorme variedad de frutas, una más rica que la otra: durazno, cerezas, melón, sandía, pera...
La sandía y el melón, por ejemplo, tienen muy pocas calorías, alto contenido en nutrientes y propiedades diuréticas. Además, satisfacen mucho.
Las ciruelas, damascos y cerezas son interesantes porque aportan vitaminas, carotenos, fibra y agua.

¿Acaso hay algo más rico que una buena ensalada con las frutas que hemos mencionado, además de kivi, manzana, todo regado con jugo de naranjas? Se me hace agua la boca.

Para mantenerse hidratada
El sol intenso obliga a tener un organismo bien hidratado, capaz de soportar las altas temperaturas. Para ello, no sólo debemos tener una dieta rica en productos frescos, sino que hay que ingerir líquidos constantemente. Los médicos aconsejan tomar dos litros de agua diarios, sobre todo durante esos días de calor feroz, de esos que “golpean” y nos dejan tumbadas en la cama. Una opción más rica son los jugos, que poseen gran cantidad de vitaminas y minerales. El té helado con limón es otra buena alternativa (que dicho sea de paso, fue inventado en 1904 en la Feria Mundial de Saint Louis, por Richard Blechynden quien no conseguía vender té esperado debido al calor hasta que le agregó hielo). Y para quienes no se preocupan por las calorías, qué bien viene sumar un rico helado.

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