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La actriz Mirta Wons perdió al menos cuarenta kilos. Se operó en el programa de televisión Transformaciones. Y no sólo cambió su cuerpo. En esta nota ella misma te lo cuenta en esta entrevista.
 

Tenía 40 años, cuatro menos que ahora. Había llegado al máximo de su peso, 40 kilos más que ahora. Pero Mirta Wons, actriz, no podía accionar contra la obesidad.
Se entrevistó con los doctores  Diego Schavelzon Y Guillermo Blugerman, de Centros B&S, quienes le dijeron que lo ideal era que primero bajara de peso y luego se operara para eliminar la grasa localizada.

–Era conciente de los riesgos que representaba la operación con los kilos demás que en ese momento tenía, pero sentía que necesitaba un empujón para comenzar un proceso de transformación. A veces lo ideal es enemigo de lo posible: era mi caso. Creo que tomé la decisión de operarme de un modo intuitivo, sentí que tenía la oportunidad al alcance de la mano. Y acepté. Voy a estar siempre agradecida a los doctores.

“Creo que tomé la decisión de operarme de un modo intuitivo, sentí que tenía la oportunidad al alcance de la mano. Y acepté. Voy a estar siempre agradecida a los doctores.”


Mirta Wons se sometió a laserlipolisis en abdomen, piernas y en la cara, en la zona de la papada.

Recuerda que antes de entrar al quirófano estaba bastante nerviosa, pero contenta.
Le sacaron nueve litros de grasa y la intervención duró más de cuatro horas. Luego, se sintió dolorida, aunque sabía que otros pacientes no sentían dolor.

La primera noche durmió en la clínica, luego volvió a su casa y  tres días más tarde ya estaba pasando la aspiradora.
Las primeras dos semanas tuvo que usar una faja elástica. A pesar de los hematomas, de tener la cara hinchada, tenía la enorme satisfacción mirarse al espejo y ver que su panza era una línea recta, continua.

–Hasta entonces  había tenido una panza de embarazada.

“Con mi hermana, que es nutricionista, bajé diez kilos más que luego subí porque me confié. Y eso era peligroso porque tenía una cicatriz. Uno no puede operarse sin tomar la decisión de bajar de peso, es riesgoso”.


Pues bien, esa operación fue sólo el comienzo de su “transformación”.
Parece que el nombre del programa de televisión –“Transformaciones”– hubiera sido puesto especialmente para mí, porque ahí comencé a transformarme.
Incluso internamente, ya que a partir de ese momento, Mirta comenzó a cuidarse con la comida.

Para mí, operarme fue un regalo del cielo. Si bien yo hice el proceso inverso, es decir, primero me operé y luego hice dieta, me sirvió porque antes no había podido cuidarme.
Con la operación había perdido nueve kilos. Con mi hermana que es nutricionista bajé diez kilos más que luego subí porque me confié. Y eso era peligroso porque no podía subir y bajar de peso, tenía una cicatriz. Uno no puede operarse sin tomar la decisión de bajar de peso, es riesgoso.

Hace un año y  medio que Mirta concurre a una institución para aprender a comer de modo saludable. Además, realiza periódicamente actividad física y sigue una dieta muy estricta.

Éste es el peso que quiero tener, es mi elección. Aun me falta bajar seis kilos para llegar a mi peso y una vez que llegue, tengo que mantenerlo, lo cual a veces es más difícil. Tengo claro que esto es un trabajo para toda la vida. Pero estoy muy contenta con lo que me está pasando. Es una buena manera de transitar los cuarenta.
Mirta hace terapia. Antes de estos cambios, ni siquiera podía mencionar la palabra gordura. Le hacía daño.

–Se habla del gordo feliz pero la obesidad es algo muy doloroso.
Ahora Mirta asegura que no sólo se ve, también se siente, distinta.
–Estoy mariposeando como loca. Ahora me gusta verme en fotos, antes lo detestaba. Ahora me gusta lo que veo, me gusta mi cuerpo.
Mirta tuvo kilos de más toda la vida. “Me cuesta mucho –comentó– reconocerme como ahora”.

–¿Cómo cuidas tu cuerpo hoy?
–Hago una dieta estricta, aunque ahora no siento tan estricta porque tiene que ver con mi elección. No es una privación, es una elección. El espacio que antes ocupaba la comida ahora lo ocupan otras cosas, como verme con el cuerpo que tengo ahora. Hago gimnasia dos veces por semana y los sábados salgo a caminar.

“Ahora me gusta verme en fotos, antes lo detestaba. Ahora me gusta me gusta mi cuerpo”.

“Jamás me expuse a situaciones humillantes”, agrega Mirta. “Soy actriz, estudié durante 20 años. Quiero hacer diversos tipos de papeles donde pueda poner a prueba mi veta actoral”.
Mirta también cuenta que, paradójicamente, haber bajado de peso hizo que su trabajo disminuyera. “Una vez un productor me dijo que yo le servía más siendo gorda: eso me produjo mucho dolor. Parece que quedé demasiado pegada a la imagen de Mirta Wons con 40 kilos más, pero ya voy a encontrar mi perfil. Siempre hay nuevos personajes. Hago mi propio proyecto. El que me quiera ver solo como una gordita simpática, allá él, yo hago la mía, que es esto. Y Mientras yo estoy buscando mi perfil con mi nuevo cuerpo, los productores no saben dónde ponerme.

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