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Vivió muchos años fuera del país. Sus obras están en Londres, Polonia, Alemania y Estados Unidos. Desde 1987 se dedica a ganar premios y participó en Bienales de dibujo y grabado en Taiwan, China. Pasen y vean.
 

Eduardo Gualdoni nació en Buenos Aires  en 1955. Concurrió a los talleres de la Asociación Estímulo de Bellas Artes y al taller de Julio Martínez Howard. Residió en Nueva York durante cinco años donde instaló su estudio y participó en diversas exposiciones individuales y colectivas. En 1999 trabajó en el Kent Institute of Art and Design de la Universidad de Canterbury donde realizó varios libros de artista, entre ellos Borges por Gualdoni que figura en la revista Variaciones Borges, órgano oficial universitario de Dinamarca. Presentó sus libros de artista en el Museo de Libro de Artista de Lodz, Polonia, donde dictó conferencias sobre gráfica y libros de artista, auspiciadas por la embajada argentina. Tiempo después residió en la Colonia Artística de Villa Montalvo, California. Fue artista en residencia en la Fundación Valparaíso, en España. Obtuvo un subsidio del Fondo Metropolitano de Cultura de Buenos Aires en 2008. Entre sus principales premios logró el 2º y 3º Premio de Dibujo en el Salón Municipal Manuel Belgrano, entre otros.

Guía de Transformaciones Estéticas lo entrevistó en la galería AMA, Artemercadoarte, donde expuso sus últimas obras.


Vos hiciste varios años del secundario en una escuela técnica ¿cómo pasaste de lo técnico al arte, a la pintura?
La escuela técnica era muy absorbente, a la mañana tenía las materias normales y a la tarde talleres. Entonces en 5º año decidí pasar a un bachillerato para tener más tiempo para mí. En cuanto a lo vocacional, creo que fue paulatino. Me gustaba mucho dibujar, de chico pasaba horas dibujando todo lo que encontraba. Mi padre me había regalado la enciclopedia Lo sé Todo cuando yo tenía unos 6 ó 7 años, entonces yo copiaba todas las imágenes, me encantaba. En cuanto a cómo me “hice” artista plástico, diría que fue solo. Comencé como autodidacta, después fui a los talleres de la Asociación Estímulo de Bellas Artes. Un día se decidió que los alumnos podíamos exponer nuestros cuadros y ahí comencé a mostrar mis trabajos. Me gusta mucho dibujar, soy muy perfeccionista. Me considero un artista figurativo, expresionista.

¿Cómo es tu rutina de trabajo?
Los distintos momentos del día influyen en mi trabajo. Por la mañana no estoy a pleno, siento que la ciudad está más cargada, hay más movimiento, me cuesta un poco más. A partir de las cuatro de la tarde –más o menos- ya estoy de lleno en lo mío, siento que la energía de la ciudad baja, y corto alrededor de las nueve.

Cuando era más joven pensaba que la obra tenía que ser política, pero luego me di cuenta que no era necesario contar lo que pasaba, simplemente buscar el placer.

El proceso de elaboración de una obra ¿para vos es placentero?
Cuando era más joven pensaba que la obra tenía que ser política, testimonial, pero a medida que fui creciendo me di cuenta que no era necesario contar lo que pasaba, simplemente buscar el placer. Yo encuentro placer en lo que hago. Soy muy apasionado con mi trabajo.

Viviste mucho tiempo fuera del país ¿cómo influye en tu producción, trabajás mejor, te estimula o no?
Si viví mucho tiempo afuera. Cinco años en Nueva York, también en Inglaterra y España. Siempre viajé por trabajo. A Nueva York fui por una exposición que finalmente no se hizo, pero me fui quedando. Creo que me estimula estar en otra ciudad, sin embargo en cada país necesito “hacerme al lugar”, armarme un entorno para producir; esto me pasa incluso cuando cambio de taller. ¿Dónde estuve más productivo? En Nueva York, el hecho de que estuviera unos cuántos años me permitió armarme de un lugar fijo para pintar, armarme de una rutina. También pude trabajar muy bien en la Universidad de Canterbury, allí estaba en el Departamento de Gráfica y Diseño y trabajé mucho en grabados, en la producción de libros de artista.

Hiciste Borges por Gualdoni, ¿Qué es un libro de artista?
Un libro de bocetos, puede considerarse un libro de artista. Tiene que tener una coherencia, todo lo que allí pasa tiene que tener una unidad. Me gusta mucho la literatura y me inspiré en relatos de Borges, es un escritor que trabaja mucho con imágenes. Así surgió  Borges por Gualdoni. No me considero un ilustrador. Prefiero que la obra le diga al espectador lo que él quiere encontrar. Si se hace muy explícito el trabajo creo que se está subestimando a  quien lo mira.
De Borges por Gualdoni –a diferencia de otros libros de artista que tienen una sola copia- se hicieron alrededor de veinticinco ejemplares. Está hecho con litografías, que es una técnica de grabado. Hay libros de artista en que participan obras de distintos artistas que luego se encuadernan. Polonia tiene una tradición en ilustración y en este tipo de obras, y yo tuve la suerte de dar charlas allí sobre mi experiencia en la Universidad de Canterbury.

La belleza es todo lo que me moviliza, me motiva, me emociona.

Ganaste muchos premios ¿cuál te dio más satisfacciones, por qué?
Todos me han dado satisfacciones. Algunos son más difíciles, como el Premio Municipal, que obtuve el segundo premio (todavía me falta ganas el primero). Un premio es un reconocimiento a muchos años de trabajo. Incluso cuando alguien compra una obra, me están premiando porque esa persona elige poner en su casa ese cuadro, va a convivir con esa obra.

¿A qué pintores admirás?
A muchos. Entre los argentinos a Rómulo Maccio, Carlos Alonso, Carlos Gorriarena, Roberto Aizenberg, Luis Felipe Noé, a muchísimos, no quiero ser injusto. La lista sería enorme.

Tenés varias series ¿cómo se te ocurren las series?
Del trabajo. A veces surgen de modo inesperado. Cuando hacía la serie de Ranas me preguntaba cómo habían aparecido, y un día recordé que cuando era chico mi padre me había llevado a un circo -un circo de pueblo-  donde había un contorsionista disfrazado de rana. Y venía de allí. Por momentos me resulta placentero desarrollar determinada serie hasta que llega un punto en que se agota. Ya no hay pasión, entonces tengo que buscar otra cosa. Aunque vida me enseñó que ciertas cosas vuelven a aparecer de otra manera , me doy cuenta que muchas cosas que parecían terminadas años después reaparecen –quizás no igual que antes-, de modo que nunca doy por cerrado definitivamente algo.

Para terminar, ¿qué es la belleza para vos?
La belleza depende de la percepción del observador. Lo que para mí es bonito quizás no lo es para otro. Es muy subjetivo. La belleza son muchas cosas: caminar por la calle, sentarse en la playa a mirar el mar. Es todo lo que me moviliza, me motiva, me emociona.

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