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Chata como
una tabla
Queremos que conozcas las técnicas que te ofrece la Cirugía Plástica para pasear sin panza por la playa cuando las dietas y los ejercicios no dan resultado. La laserlipolisis y la miniabdominoplastia láser: qué son, quiénes son los candidatos y cuáles son sus ventajas.
 

Que el secreto de una panza chata son los ejercicios abdominales y la dieta, nadie lo duda.
Esas panzas que se pasean planas por la playa, así de despreocupadas como las ves, son producto de mucho trabajo físico y de mucha voluntad.
Pero la verdad: muchas veces a pesar de las dietas y la gimnasia la grasa permanece. Pero a no desesperar, la Cirugía Plástica ofrece alternativas que te pueden ayudar.

 Laserlipolisis

Es una técnica de avanzada que remueve el exceso de tejido adiposo en aquellas zonas resistentes a la dieta y la gimnasia.

La Laserlipólisis es una técnica menos invasiva y agresiva que las tradicionales lipoaspiraciones


Se aplica con anestesia local tumescente, así llamada porque “infla” el tejido graso al rellenarlo y embeberlo con varios litros de una solución especial que bloquea completamente la sensibilidad en el área.
Las ventajas de este tipo de anestesia son su larga duración, que permite al cirujano tomarse todo el tiempo necesario para remodelar el área, buscando y obteniendo el mejor resultado. Hay menor sangrado pues en la solución tumescente se utiliza adrenalina que contrae los vasos sanguíneos de la zona reduciendo a un mínimo los hematomas. Por otra parte, la recuperación es más rápida y confortable, reduciendo el tiempo de convalecencia de varias semanas a días.

Los candidatos son hombres y mujeres con adiposidades localizadas en el abdomen con buena salud


Se llama Laserlipólisis  -explica el Dr Guillermo Blugerman, director de Centros B&S- porque el cirujano esculpe la zona a tratar utilizando la tecnología láser. Introduce la fibra óptica del láser Neodinium Yag que derrite selectivamente la grasa (que se detecta por su color amarillo), sin lesionar las otras estructuras: los vasos sanguíneos (rojos) y los nervios y linfáticos (blancos). Parte del aceite que liberan las células grasas al romperse es metabolizado por los sistemas de defensa naturales del organismo y otra parte es absorbida en el momento. La incisión se extiende a pocos milímetros para obtener resultados más rápidamente. Es una técnica menos invasiva y agresiva que las tradicionales lipoaspiraciones.

La miniabdominoplastia láser es el procedimiento ideal para terminar con la flaccidez abdominal

Es indispensable que quien lleve a cabo la intervención sea un especialista en Cirugía Plástica o Estética.

Candidatos. Hombres y mujeres con adiposidades localizadas en el abdomen con buena salud. El sobrepeso no puede exceder el 25% del peso ideal, por lo cual no está indicado para personas obesas. Tampoco es recomendable para quienes padecen desórdenes cardíacos, problemas de riñones o hepáticos, ni  para aquellos que están bajo tratamientos anticoagulantes.
Se aconseja no realizar este tipo de intervenciones antes de los 18 ó 20 años, ya que hasta esa edad el cuerpo aún está en desarrollo; por otra parte, todavía no se está psicológicamente maduro como para tener expectativas realistas

Estudios previos. Lo que suele pedirse es: un hemograma completo para descartar estados anémicos, infecciosos, etc;  un coagulograma completo para que el cirujano se asegure que la paciente tendrá una mínima pérdida de sangre; un estudio de Glucemia, para descartar la existencia de diabetes y otro de Uremia para evaluar la función de los riñones. Por último, se pide un Test de Elisa para HIV, sida.

El post operatorio. Ante todo hay que tener claro que los resultados no son inmediatos –advierte Blugerman-, pueden comenzar a apreciarse entre los cuatro y seis meses posteriores a la intervención. Aquí tenés una serie de recomendaciones:

  • Durante las primeras doce horas después de a operación,  no se puede conducir.
  • Luego de ese lapso, está contraindicado el reposo absoluto. Es bueno comenzar a caminar y moverse cuanto se pueda para evitar algún tipo de trombosis.
  • Al día siguiente, ya es posible bañarse sólo con ducha. Las heridas se lavan con jabón, colocando alcohol o algún antiséptico.
  • Conviene tomar mucho líquido, entre uno y dos litros por día, y evitar comidas constipantes.
  • Al sexto día, se puede sentir la piel dura o palparse nódulos o durezas: son normales y ceden luego de los dos meses. También puede sentirse la piel tirante o pinchazos o comezón, otra consecuencia pasajera y normal. Los moretones pueden durar hasta seis meses. Todo forma parte del proceso de recuperación.
  • Durante quince días, es necesario usar una faja de día y de noche.
  • Luego de unos veinte días, es posible reanudar los ejercicios físicos, sin comenzar por aquellos que comprometan la zona abdominal.
  • Conviene darse masajes profundos en las áreas afectadas tan pronto como se pueda.
Miniabdominoplastia láser

Es el procedimiento ideal para terminar con la flaccidez abominal. Es una técnica más avanzada que la tradicional cirugía de abdomen (dermolipectomía) ya que esta última despega la piel y la grasa, mientras que la Miniabdominoplastia láser –creada en Brasil por el Dr. Juarez Avelar- disuelve las adiposidades localizadas mediante el láser a la manera  de la Laserlipólisis, junto con la eliminación selectiva de la capa de piel superficial fláccida excedente, señala Blugerman. Además de la intervención, es conveniente realizar ejercicios físicos para fortalecer el abdomen.

Candidatos: Es adecuado para mujeres que presentan exceso de piel y grasa con flaccidez luego de variaciones fuertes en el peso, embarazos, cambios hormonales –menopausia-, con leve a moderada aflojamiento muscular. Y para casos de cicatrices previas por intervenciones como la cesárea o en estrías.

Ventajas: Elimina la piel fláccida y dañada. Por otra parte, ya que no se invade la profundidad, se protege la integridad de los sistemas linfático y vascular. En pacientes fumadoras y en aquellas que tienen antecedentes vasculares, ofrece menores riesgos que la dermolipectomía tradicional.

Se logra una mejor cicatrización porque la incisión es más pequeña que la que producen las técnicas clásicas. Incluso hay menos riesgo de desarrollar cicatrices queloideas, pues se disminuye la tensión sobre la sutura. No se pierde la sensibilidad de la piel del abdomen, evitando la molesta sensación de anestesia, hormigueo o pérdida de sensibilidad, consecuencias habituales de las abominoplastias.

Cabe aclarar que este procedimiento también puede aplicarse en la zona del abdomen superior. En ese caso, deja una pequeña cicatriz submamaria. Otra cosa importante: se realiza con anestesia local, sin internación, de modo que la recuperación y la vuelta a la vida habitual es más rápida.

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