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Una dieta saludable puede proveernos de las sustancias antioxidantes que nuestro organismo necesita para combatir los radicales libres que contribuyen al proceso de envejecimiento. Aquí te contamos con qué y cómo alimentarse para contribuir a ese proceso antes que nada saludable.
 

Que el paso del tiempo es inexorable, no admite dudas. Envejecemos. El envejecimiento biológico está directamente relacionado con procesos de oxidación molecular producidos por los radicales libres, átomos o moléculas inestables altamente reactivos que atacan los enlaces de proteínas de los tejidos.

La idea es evitar que el oxígeno excedente de las funciones celulares pase a la sangre. Por eso es importante consumir alimentos antioxidantes.


Sin embargo, hay una serie de medidas, que tienen que ver con los hábitos de vida, que pueden prevenir y atenuar el proceso de envejecimiento. ¿Cuáles? Incluir la actividad física, cuidados estéticos y una dieta saludable que minimice la producción de radicales libres.

Primeros pasos anti aging

Los especialistas recomiendan comenzar un estilo de vida anti envejecimiento alrededor de los cuarenta años. Es éste un momento ideal para visitar al médico y realizarse un chequeo general, aunque este hábito es importante siempre.
Posiblemente, el especialista nos recomiende suplementos de vitaminas, antioxidantes y minerales. Pero, atención: no automediacarse, ingerirlos sólo con la prescripción del médico.

Una clave: la alimentación

Una dieta saludable puede proveernos de manera natural de todas las sustancias antioxidantes que nuestro organismo necesita para combatir los radicales libres. La dieta mediterránea, tal vez la más saludable del mundo, es rica en alimentos antioxidantes.
La idea es evitar que el oxígeno excedente de las funciones celulares pase a la sangre. Por eso es importante consumir alimentos antioxidantes que absorban ese oxígeno, causa del envejecimiento.

Algunos nutricionistas afirman que la reducción de la dieta diaria a 1800 calorías contribuiría a alargar la vida. Los asiáticos, simplificando un poco el asunto, comen pequeñas cantidades y son longevos.

La moderación es fundamental: comer de todo, pero poco, haciendo cinco comidas diarias. Según estudios confiables, comer un 40 por ciento menos de todo contribuiría a retrasar el envejecimiento, ya que frena la pérdida de los niveles de DHEA u hormona del crecimiento.

Según estudios, comer un cuarenta por ciento menos pero variado contribuiría en parte a retrasar el envejecimiento.

Conviene controlar la ingesta de grasas y proteínas: más colesterol bueno y menos triglicéridos. Nunca olvidarse de las legumbres: son una excelente fuente de proteínas saludables.

La herencia genética condiciona sólo en parte cómo nos hacemos mayores, el resto depende en buena medida de nosotros. Comer bien no sólo cuida tu aspecto y tu salud física, sino también la mental.

Ingredientes anti envejecimiento

Vitaminas: son los elementos antioxidantes por excelencia, sobre todo las vitaminas A (pescado azul, leche, frutas y vegetales anaranjados), C (cítricos y vegetales) y E (aceite de oliva y girasol, frutos secos, trigo, maíz, melón).

Minerales: como el zinc y muy especialmente el selenio (carnes, mariscos, leche, cereales integrales y verduras).

Polifenoles y, dentro de éstos, los flavonoides, son poderosos antioxidantes. Los flavonides son los colorantes de los vegetales, presentes en las más vistosas frutas y verduras. Se encuentran en el té verde, el chocolate (mejor cuanto más porcentaje de cacao), el vino, las verduras y frutas rojizas (frutos del bosque, frutillas, remolacha).

Lo que hay que tener siempre en la cocina

Es una buena oportunidad para amigarte con las sopas y purés de zanahoria, calabaza o brócoli.
En verano, nada mejor que los jugos de fruta naturales.
El tomate es un potente anticancerígeno natural. Las verduras de hoja verde son las más ricas en antioxidantes. Y aficiónate a las espinacas y las fresas.

Frutos del bosque. Además de ser deliciosos, tienen un potente efecto antioxidante. Podés comerlos con yogur, cereales, postres, batidos.

Pescado azul
, sobre todo boquerón, sardina, caballa. El resto de los pescados y productos del mar también son aconsejables en tu dieta. Es bueno consumirlos al menos dos veces en semana.

Legumbres. No pueden faltar en una dieta “antiaging”, ya que son una fuente esencial de aminoácidos, fibra y proteínas de alta calidad. Comer como  mínimo dos veces en semana, en guisos, purés, como acompañamiento o ensalada.

Productos lácteos.
Imprescindibles para obtener la vitamina A. Si no tolerás la lactosa, buscá productos de soja enriquecidos en calcio y vitaminas A. Preferí los lácteos descremados.

Frutos secos.
Perfectos para picar entre horas o cuando necesites un extra de energía, Te aportan grasas saludables y vitaminas esenciales.

Aceite de oliva virgen.
Además de ser cardiosaludable, juega un papel importante en la juventud y la calidad de vida gracias a los ácidos grasos monoinsaturados y a los polifenoles que contiene.

Agua y líquidos.
Hidratar el cuerpo desde dentro es un seguro para tener una piel joven y luminosa, y para mantener los órganos, músculos y articulaciones en buen estado. Beber poca agua puede acelerar la aparición de arrugas, estrías y favorecer la celulitis. Además, los líquidos son necesarios para ayudar al organismo a eliminar toxinas y residuos. Ojo: debe tratarse de líquidos ‘sanos’, no de refrescos o jugos envasados.

Coenzima Q-10.
Uno de los últimos descubrimientos cosméticos para las cremas antiedad. Puedes asegurarte tu dosis tomando pescado azul, carne, soja o maníes. Toma al menos tres raciones semanales de pescado y do de carne. La soja puedes tomarla a diario y los maníes ocasionalmente o en pequeñas cantidades a modo de merienda o aperitivo.

Té verde.
Un par de tazas al día pueden ayudarte en este combate. Y son riquísimos.
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