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Adiós
Caderas Generosas
Consultamos a los especialistas de B&S para elaborar un punteo de los métodos más requeridos para combatir la concentración de grasas en las caderas. Desde gimnasia y dieta hasta una intervención quirúrgica para acumulaciones rebeldes. Aquí te lo mostramos.
 
Parece que para la moda esa famosa figura femenina tipo “reloj de arena”, al estilo de Marilyn Monroe o Sofía Loren, ya fue. Aunque, -quien puede negarlo- aquellas divas tan increíblemente armónicas siguen despertando deseos y envidias, hoy predomina la imagen de la mujer activa, libre de cualquier pesadez.
Existen infinidad de tratamientos para reducir el volumen de las caderas. Entre los más efectivos y menos riesgosos para la salud, figuran la gimnasia y las dietas.
Te presentamos algunas recomendaciones generales que pueden ayudarte a reducir las adiposidades de las caderas:
  • Es conveniente beber dos litros de agua diarios, aunque seas de aquellas personas que retienen líquidos.
  • Practicá gimnasia por lo menos tres o cuatro veces por semana, durante alrededor de cuarenta y cinco minutos cada vez. En el gimnasio encontrarás un instructor que te aconsejará comenzar de a poco. “Matarse” desde el comienzo no sirve porque podes lesionarte o, en el mejor de los casos, agotarte al punto de mandar la gimnasia al diablo.
  • Eliminá de tus comidas el pan, las galletitas y las pastas.
  • Tratá de incrementar el consumo de alimentos frescos, ricos en antioxidantes que te ayuden a eliminar las toxinas del cuerpo. Probá nuevas recetas utilizando frutas y verduras de temporada.
  • Los expertos recomiendan comer cinco o seis pequeñas comidas (bajas en grasas) al día para mantener el metabolismo en equilibrio.
  • Conviene hacerse un chequeo con un especialista en endocrinología para determinar el origen y la naturaleza de la acumulación de grasa. Esto te permitirá optar por un tratamiento personalizado.


La solución quirúrgica

Claro que a veces hay grasa rebelde que no logramos eliminar ni con dietas ni con ejercicios. Entonces la Cirugía Plástica puede ser una gran aliada.

Existe un procedimiento novedoso que se practica en B&S, la Laserlipólisis, que es ideal para contornear caderas y muslos. Y que no incluye cortes o aspiraciones. La Cirugía Estética ha avanzado enormemente hasta llegar al uso del rayo láser para esculpir el cuerpo.
Conviene un chequeo en endocrinología para determinar el origen de la acumulación de las grasas.

La intervención es así: el cirujano delimita la zona a tratar con un lápiz especial y traza las líneas a lo largo de la cuales inyectará un anestésico local.
Se utiliza una anestesia local tumescente -lidocaína- que se diluye en grandes volúmenes de suero estéril. Esta técnica ayuda a que la intervención sea menos riesgosa y la recuperación, más rápida.

Luego se introduce la fibra óptica que conduce el láser, con una longitud de onda selectiva para el tejido graso, y se va controlando el curso de la misma a través una luz guía que ilumina la piel. Así el cirujano puede empezar a modelar la zona.
Parte del aceite que liberan las células grasas al romperse es metabolizado por los sistemas naturales del organismo y otra, es absorbida en el momento.

Una de las ventajas de este sistema es que sus resultados son permanentes. Porque la Laserlipólisis no sólo destruye la grasa sino también los “envases” (células) donde ésta se acumula. Como el organismo no puede producir nuevas células adiposas, las áreas tratadas no se pueden re expandir. Si el paciente vuelve a engordar después del procedimiento, la grasa se distribuirá en otras zonas.
Evidentemente es mucho menos agresiva e invasiva que una lipoaspiración común, además de tener una recuperación más rápida y sencilla.

De vuelta al ruedo

Luego de un par de horas ya podés volver a casa. Es conveniente que te acompañe alguien ya que está prohibido conducir las primeras doce horas después de la operación. Durante la primera semana es indispensable tomar los antibióticos recetados por el cirujano. Si hay dolor o molestias, quizás debas tomar analgésicos durante los primeros dos días. Consultá al médico.
De los orificios donde ingresó el láser comenzará a drenar abundante líquido compuesto por la solución anestésica, la grasa líquida destruida y algunas gotas de sangre. A no asustarse: es normal durante las primeras veinticuatro horas. Los apósitos hay que cambiarlos sólo cuando pierden su capacidad de absorción.
Laserlipólisis no sólo destruye la grasa sino también los “envases” donde se acumula.


Es importante descansar durante las primeras 12 horas. Luego conviene caminar y moverse lo más que se pueda para evitar la trombosis venosa, que es una de las complicaciones más graves que pueden ocurrir. A partir de los 15 ó 20 días ya es posible hacer ejercicios, comenzando por las zonas sobre las que no se ha trabajado. ¿Caminar? Todo lo que se quiera.

Es bueno controlar la ansiedad: los resultados comienzan a verse después del mes de la intervención, mejoran con el tiempo y con la ayuda de actividad física y una dieta equilibrada. En cuanto a la dieta, cuanto más líquido se tome, mejor -de uno a dos litros diarios- y es preferible evitar comidas constipantes.

Es posible que, una semana después de la operación, la piel se endurezca, se palpen nódulos o durezas. Incluso puede aparecer cierta sensación de adormecimiento, pinchazos o comezón en la zona tratada. Es normal, forma parte del proceso. Esas molestias ceden al cabo de dos meses. Los moretones pueden persistir hasta dos o tres semanas.

En los primeros 15 días del post operatorio, hay que usar la faja día y noche.
Cuando el médico lo indique, se podrá empezar con drenaje linfático suave realizado por un profesional competente.
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