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Terapia de inyección de plaquetas con tu sangre rejuvenecés.
Te presentamos una nueva técnica antiaging que se basa en el aprovechamiento de las plaquetas de la propia sangre para estimular la regeneración de las células muertas de la piel, y de activos como el colágeno.

La llaman la Terapia Drácula. ¿Por qué? Porque es un nuevo tratamiento antiaging que te rejuvenece con tu propia sangre. Puede parecer impresionante, pero el Dr Roberto Viel,  de Londres, desarrolló una forma de utilizar la propia sangre del paciente para estimular la producción de colágeno, el santo grial de la juventud. Su nombre científico es Terapia de Inyección de Plaquetas.

En lugar de solamente tratar los signos del envejecimiento rellenando las arrugas temporalmente, Viel afirma que es capaz de activar las células madre y rejuvenecer la piel misma.

¿Cómo funciona? Primero, el médico extrae sangre de las venas del paciente y separa los glóbulos rojos, el suero y las plaquetas. Una vez separadas las plaquetas, son separadas y centrifugadas. Luego añade vitaminas y aminoácidos al suero que es inyectado en el rostro con pequeños pinchazos.

Estas inyecciones pueden curar cicatrices y renovar la piel ya que repararían el ADN. Se han aplicado en heridas de deportistas con muy buenos resultados y una rápida recuperación.

Estas inyecciones pueden curar cicatrices y renovar la piel


La Terapia de Inyección de Plaquetas, básicamente, aprovecha la habilidad del cuerpo de curarse a sí mismo.

Centros B&S comenzó a implementar esta técnica con muy buenos resultados.

Sus beneficios
  • Estimula la reparación del ADN
  • Cura las cicatrices
  • Hace que las arrugas en la piel se vean y sientan más jóvenes, de manera natural, sin necesidad de hacer uso de rellenos sintéticos o de usar lásers o peelings más dañinos y/o dolorosos.
  • Aumenta el brillo, el tono y la tersura de la piel.
Para quiénes está indicado
Este tratamiento se recomienda a partir de 30 años, edad en la que la piel empieza a perder su poder de regeneración o simplemente cuando los signos de envejecimientos son visibles.
La recuperación
  • Los resultados comienzan a verse entre 3 y 6 semanas después del tratamiento
  • Quedan moretones e hinchazón que desaparecen, aproximadamente, a los 7 a 10 días del tratamiento
 
El testimonio de la periodista Avril Mair para Elle Beauty
Un hilo tibio de sangre baja por mi cuello. Estoy tendido en una camilla quirúrgica, en una habitación limpia y blanca, con un camisón estéril cubriendo la parte superior de mi cuerpo. Una sensación punzante en mi brazo izquierdo, de donde se extrajo la sangre unos pocos minutos antes, espesa y roja, sorbiendo ávidamente en la ampolla. Estoy enterrando las uñas en las palmas de mis manos. Mi corazón late acelerado; mi respiración es superficial e irregular. Y no es por nada: un hombre está inclinando sobre mí, con una jeringa llena en sus manos. Mi cara está repleta de pinchazos donde ha entrado la aguja. Para cuando termine, estará cubierta de muchas más. No es una película de terror, aunque es lo suficientemente dramático y sangriento como para serlo. Es que soy la primera periodista británica que se somete a la Terapia de Inyección de Plaquetas un tratamiento revolucionario que podría cambiar para siempre la forma en que lidiamos con el envejecimiento.

Estoy acostada, el Dr. Viel me dice que cierre los ojos. Trabaja rápida y suavemente, con un tacto como de plumas, moviéndose metódicamente de un lado a otro de mi cara. Se enfoca sobre todo en las finas líneas bajo mis ojos, aunque también inyecta en mandíbula y pómulos. Va presionando la piel con manos enguantadas, moviendo la sangre bajo mi piel. No es doloroso. No es placentero, por supuesto, pero apenas puedo sentir la aguja entrando. Una y otra vez. 30 pinchazos de aguja más tarde, el Dr. Viel murmura una disculpa: “Hay algunos moretones”. El doctor continúa. Siento cómo mi cara se va llenando. No hay una mejor forma de describir cómo la sangre se junta bajo la piel. Imagino que de tocar la piel, se sentiría blanda. No lo hago.

Luego todo se termina. El Dr. Viel frota un suero nutritivo sobre mi piel y me dice que no lo enjuague hasta la mañana siguiente. Estoy colorada, acalorada y brillante. Cuando me miro al espejo, puedo ver cada uno de los pinchazos sobresaliendo en relieve. Un pequeño punto negro marca el moretón que el doctor mencionó.

Más allá de esto, no veré resultados por un tiempo. Cuando haya cambios en mi piel serán graduales, dentro de las próximas 3 a 6 semanas. No tengo idea qué esperar o cómo me veré. No sé si este disgusto cambiará algo.

Me siento en la sala de espera con hielo en la cara  por media hora para tratar de frenar la hinchazón. Los dedos helados, las mejillas hirviendo, tengo suficiente tiempo para reflexionar sobre mi estupidez. Trago mis pastillas de Árnica y espero lo mejor.

Estoy lista para dejar la clínica, exactamente 90 minutos después de haber llegado. Es mi último día de trabajo hasta dentro de una semana, así que no tengo otra opción que volver directamente a la oficina. Voy caminando, es más fácil que dar direcciones a un taxi con una cara que delata lo que estuve haciendo en la calle Harley. Cuando llego a la oficina estoy pálida e hinchada, mis mejillas rojas y brillantes, y moretones floreciendo bajo mis ojos. Al final de la tarde, parte de mi cara tiene unas ronchas extrañas y hay un siniestro oscurecimiento bajo mis ojos.
A la mañana siguiente, los peores efectos secundarios parecen haber desaparecido del lado izquierdo. Todavía hay una sombra bajo la piel y los ojos están hinchados, como si hubiera estado llorando. El ojo derecho, sin embargo, se ve como si me hubieran golpeado. Ni siquiera un corrector con fuerza industrial puede ocultarlo. Me pintarrajeo con maquillaje y bajo mi flequillo.
Al día siguiente, 48 horas luego del tratamiento, tengo bolsas bajo mis dos ojos y moretones definidos. Esto se acentúa durante la semana siguiente hasta que aparece como una máscara amarilla alrededor de mi cara. La hinchazón todavía no se va.
Me lleva 10 días volver a la normalidad. Y otros 10 días más hasta que empiezo a notar los cambios. No podría decir exactamente cual es el cambio, pero mi piel se ve más joven y fresca. Las líneas bajo mis ojos parecen estar alisándose. Estas mejoras deberían seguir ocurriendo durante las siguientes semanas y durar por unos 6 meses.

Es sutil y gradual, y, honestamente, la mayor parte de la gente no lo notaría. Pero yo puedo notarlo. El hecho es que estoy rejuveneciendo día a día. Está escrito con sangre.

 
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