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Disfrutar del sol
con responsabilidad
 
Cuando calienta el sol, la salud corre riesgos. ¿Pero siempre es nocivo exponerse? ¿Cuándo no lo es? ¿Qué precauciones debemos tomar? Consejos prácticos para disfrutar, sin miedos, de los colores del verano.
 
Ya pasaron las épocas en que nos tirábamos en la playa, durante horas, cual lagartos. Hemos aprendido que eso no sólo no era bueno para la piel, sino que era decididamente nocivo. Pero, ¡cómo se disfrutaba!
Sin embargo, tomando ciertos recaudos, los dermatólogos de B&S coinciden en que no necesariamente la piel y el sol tienen que llevarse mal. Hay cierta información imprescindible que conviene tener antes de instalarse en la reposera.

Anti riesgos

Tomar sol de un modo razonable es saludable. ¿Por qué? Porque sintetiza la vitamina D, favorece la absorción del calcio en los huesos, y así ayuda a prevenir la osteoporosis y el raquitismo. El sol tiene dos tipos de rayos:
  • Los rayos UVB, que producen quemaduras tan inmediatas que se siente el efecto en los primeros 60 segundos de exposición. Causan enrojecimiento, quemadura de la piel. Están presentes durante el verano y penetran en la capa superficial de la piel (epidermis).
  • Los rayos UVA. Actúan sin que nos demos cuenta, parecen inofensivos pero son los causantes de las arrugas y el envejecimiento de la piel. Pueden penetrar en la capa más profunda de la piel porque su longitud de onda es mayor que la de los rayos UVB. Están presentes todo el año y penetran en la capa más superficial de la piel.
Tanto uno como otro tipo de rayos pueden provocar cáncer de piel. Los UVA, porque alcanzan las capas más profundas de la piel y los UVB, porque pueden ocasionar quemaduras que, si son reincidentes, pueden derivar en lesiones cancerosas.
¿Cuánto tiempo de exposición al sol es aconsejable? En principio, hay que evitar tomar sol entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde. Los especialistas de B&S recomiendan comenzar gradualmente: con 10 minutos e ir incrementando de a 10 minutos por día hasta un tiempo tope de 2 horas diarias. No más.
Para que el sol resulte benigno, tengamos en cuenta que:
  • No es conveniente exponer a los bebés menores de seis meses al sol. A partir de esa edad deben usar protector solar especial para niños y un gorro en la cabeza.
  • En días nublados, también hay que usar protector solar.
  • Se debe evitar la exposición al sol con la piel mojada.
  • No hay que usar el protector solar que quedó de la temporada anterior.
  • Luego de un baño en el mar, tenemos que volver a colocar la emulsión.
Pro salud

El FPS (Factor de Protección Solar) indica la acción protectora que ese producto ofrece contra los rayos UVB. Entonces, cuanto más alto es el FPS más protección, por más tiempo.
Evitar tomar sol entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde

Un protector con FPS 2 impide el efecto UVB en un 50 por ciento, otro con FPS 15 lo impide un 95 por ciento, y así va en aumento.

Lo ideal es que un médico realice la elección de un protector solar, teniendo en cuenta ciertos factores como la edad, el tipo de piel, la presencia de enfermedades locales o generales, el tiempo que pasamos frente a la computadora y al televisor, el tipo de actividad a realizar (al aire libre, en un lugar cerrado con luz fluorescente, etc.) y la cantidad de sudor producido bajo determinadas temperaturas o en situaciones de estrés, entre otros.
En días nublados, también hay que usar protector solar

Conviene saber que la efectividad de un protector solar no depende de la cantidad que se aplique (si bien debe ser generosa) sino de las veces que se lo haga.

Operativo recuperación

Al volver de las vacaciones es bueno hacer una visita al dermatólogo para iniciar un tratamiento de recuperación de la piel. Éste consta de varias etapas:

Diagnóstico. Ver en qué condiciones se encuentra nuestra piel. Una observación minuciosa y profesional puede detectar las alteraciones cutáneas que necesitan tratamiento médico: si hay lunares que se han abovedado, ulcerado o que sangran, la aparición de manchas extrañas, síntomas de picazón o quemaduras intensas.

Higiene. Es fundamental. Habrá que aplicar la emulsión de limpieza adecuada para remover la suciedad, restos de células muertas, residuos de smog, etc. La emulsión aporta lípidos, humecta y suaviza la piel. Luego, si la piel lo permite, conviene realizar un pulido con crema de limpieza para prepararla para una mejor penetración.

Normalización. Esta etapa consiste en crear las condiciones ideales para que la piel recupere su funcionamiento biológico normal, disminuyendo o eliminando signos de congestión, irritación o inflamación. Para esto, se aplica una máscara gel refrescante con extractos vegetales y vitamina E, hidratante y refrescante con un pincel. Se deja actuar quince minutos y luego se la retira.

Hidratación y aporte de lípidos. El aporte de lípidos compatibles mejora la retención de agua transepidérmica. La piel debe hidratarse y nutrirse para recuperar turgencia y elasticidad. Se aplica gel crem con liposomas de ceramidas. Los liposomas penetran profundo liberando el agua, y las ceramidas donde realmente se necesitan. De este modo queda la piel suave, fresca y renovada.

Protección contra radicales libres incluidos. El profesional coloca el contenido de una ampolla de gel fluido con liposomas anti-age, liposomas de vitamina E y nanomes de
La efectividad de un protector solar no depende de la cantidad que se aplique sino de las veces que se lo haga
octilmetoxicinamato, su acción extingue los radicales libres (que, generados por las radiaciones UVB, destruyen los lípidos, las lipoproteínas y las membranas celulares), suaviza, regenera y protege la piel dañada. Se aplica con suaves masajes circulares hasta que se absorba por completo. Después, se coloca otra vez una máscara gel refrescante con extractos vegetales y vitamina E durante diez minutos.

Existen 7 tipos de piel:
Tipo 0:
Albino. Siempre se quema y nunca se broncea por falta de melanina.
Tipo 1:
Blanco. Muy sensible a UVB, se quema con facilidad y nunca se broncea.
Tipo 2:
Blanco. Muy sensible a UVB, se quema con facilidad y le cuesta broncearse.
Tipo 3:
Blanco. Sensible a UVB, se quema poco y logra un bronceado gradual.
Tipo 4:
Moreno claro. Moderada sensibilidad a UVB, se quema poco y logra un moderado bronceo.
Tipo 5:
Moreno. Mínima sensibilidad a UVB, raramente se quema y obtiene un bronceado oscuro.
Tipo 6:
Negro. Nula sensibilidad a UVB, nunca se quema y el bronceado es muy oscuro.
¿Cuál es la tuya?

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