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Por causas genéticas, por constipación, por malos hábitos, después de un parto, aparecen las insoportables hemorroides. Siempre con asesoramiento de expertos, detallamos las causas para prevenirlas y te mostramos los diversos tratamientos y la opción del rayo láser para eliminarlas.
 
Se calcula que casi el 70 por ciento de la población sufre de hemorroides. Mucha más gente de lo que uno se imagina, ¿no? Claro: no resulta cómodo andar comentando el tema.
Las hemorroides son esas venas ubicadas en el ano, que cuando se dilatan se convierten en una especie de várice (similar a las de las piernas)  y pueden molestar hasta doler y sangrar.
¿Las causas? Según los especialistas de Centros B&S, las más importantes suelen ser el estreñimiento y malos hábitos a la hora de defecar (permanecer mucho tiempo sentado en el inodoro, hacer mucha presión) así como dietas con alimentos “constipantes”. En las mujeres es muy común luego del embarazo, por el esfuerzo del parto, aunque normalmente desaparecen rápidamente.

Estar mucho tiempo de pie o cargar mucho peso, puede favorecer o empeorar los síntomas de las hemorroides. También existen los factores genéticos: si tus padres o abuelos las padecieron, puede que tengas mayor riesgo a contraerlas.

Señales de alerta

El primer indicio es desprender gotitas de sangre por el ano. Se puede presentar como una ligera estría sanguinolenta en las heces o en el papel higiénico. Generalmente ocurre cuando uno sufre estreñimiento. En esta fase, la hemorragia suele ser evitada asegurando una evacuación fácil y regular.

Luego, la hemorragia puede aparecer con más facilidad y puede verse un goteo de sangre constante durante algunos minutos tras la evacuación.
En ocasiones, las hemorroides pueden descender desde el interior del ano, salir y tener dificultad para volver a su posición original. Es lo que se llama “prolapso”. Aparece un bulto en el ano, que se acompaña de intenso malestar y dolor. Y el sangrado puede brotar en cualquier momento.

Otros síntomas que pueden presentarse en ciertos casos son la secreción, irritación anal, prurito o picazón y síntomas de anemia secundaria al sangrado.

Día a día

Durante las crisis son recomendables los baños de agua tibia o fresca, entre 3 y 4 veces por día. También son buenas las bolsas con hielo y las cremas antihemorroidales, durante un tiempo limitado (no más de 5-7 días, porque pueden provocar más sangrado). Cuando hay mucho dolor conviene usar analgésicos.

En el momento de la defecación los especialistas aconsejan no reprimir el deseo de ir al baño, evitar los esfuerzos, hacerse del hábito de una deposición diaria. Para la limpieza es mejor toallitas húmedas o hacer baños de agua tibia tras la deposición.

Es importante evitar el estreñimiento, de modo que conviene aumentar la cantidad de fibra en las comidas (frutas frescas, verduras, pan, cereales), beber mucho líquido (entre dos y tres litros diarios) y no dejar de lado la actividad física.

En el consultorio

Entre los tratamientos médicos, se incluyen:
Inyecciones – Esclerosantes. Va dirigido sobre todo a la supresión de la hemorragia. Cuando ésta es ligera o cuando no existe, las hemorroides son grandes y fibrosas y se prolapsan y salen al exterior del ano, es poco probable que el tratamiento esclerosante resulte beneficioso.

Criocirugía. Este procedimiento utiliza el nitrógeno líquido mediante una criosonda para tratar con frío intenso la hemorroide. Esto hace que se destruya y caiga el tejido hemorroidal dando lugar al crecimiento de un tejido nuevo. La técnica es más efectiva cuando se emplea en hemorroides externas. Se utiliza para hemorroides pequeñas.

Ligadura de anillo de goma - Rubber Bandung. Consiste en aplicar una ligadura de anillo de goma a través del proctoscopio a la parte cubierta por mucosa de la hemorroide interna. Durante 7-10 días, esta banda elástica secciona gradualmente los tejidos, y la hemorroide se desvitaliza y se desprende espontáneamente.
Estar mucho tiempo de pie o cargar mucho peso puede favorecer o empeorar los síntomas.

Sin embargo, este método no reseca el componente cutáneo de la hemorroide y deja el abultamiento cutáneo que puede alcanzar un tamaño considerable y provocar muchas molestias cuando el paciente presenta hemorroides voluminosas.
Esta técnica está indicada en hemorroides internas que aparecen en el exterior al realizar esfuerzos de defecación y retornan de forma espontánea al canal anal cuando la evacuación ha terminado.

Quienes padecen de hemorroides grandes no responden bien este tratamiento y los beneficios son limitados y temporales.

Hemorroidolisis. Se aplican ondas galvánicas que producen una reacción química que encoge o reduce las hemorroides. Esta técnica es más efectiva cuando se utiliza en hemorroides internas y pequeñas. Es un procedimiento que nunca se la utilizó en forma regular en la Argentina y en el resto del mundo, hace décadas que no se usa.

Fotocoagulación – Infrarrojos. Con esta técnica se tratan las hemorroides internas por coagulación, mediante irradiación con rayos infrarrojos. Son indicadas para las sangrantes. Muchos especialistas coinciden en que este procedimiento es preferible a las inyecciones esclerosantes y ligaduras mediante cinta de goma como tratamiento de las hemorroides no prolapsantes.

Láser. Suelen coincidir los expertos en que el procedimiento con rayo láser implica una exactitud y una precisión que no se ha logrado aún con ninguna otra técnica. Lo que se consigue es vaporizar o suprimir la hemorroide.
El procedimiento con rayo láser implica una exactitud y una precisión que no logró otra técnica.
A medida que el láser efectúa la eliminación del tejido hemorroidal, va sellando los vasos, por eso se puede operar en un campo sin sangre, además de con un control visual prácticamente absoluto de los tejidos que se eliminan. ¿Sus ventajas?
  • Se utiliza anestesia local y luego de la intervención es posible volver a casa.
  • El período de recuperación es más rápido que en los otros sistemas.
  • Durante el post operatorio hay menos molestias, las heridas se curan más rápido y es menos doloroso.
  • Y otra cosa más: el láser no está limitado, como los otros métodos, al tamaño de la hemorroide ni a si son externas o internas.
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