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Sol, como la conocemos hoy, fue bautizada como Juan. Nació con Síndrome de Klinefelter: un cromosoma sexual extra, XXY, en vez de1 usual masculino de XY. Aquí repasa su historia: desde las dificultades de la niñez hasta el modelaje, las cirugías estéticas en el programa “Transformaciones”, la tramitación legal de otra operación para cambiar de sexo y del sueño de una familia con Rodrigo, su pareja.
 
Las mujeres usualmente heredan dos cromosomas X, uno de cada padre. Y los hombres, un cromosoma X de su madre y uno Y de su padre. Usualmente.
El Dr. Harry Klinefelter y su equipo del Hospital General de Massachussets, Estados Unidos,  publicaron en 1942 un informe sobre nueve hombres con características singulares: testículos pequeños, pechos desarrollados, escaso vello en el cuerpo y  la cara e incapacidad de producir esperma. En ellos, Klinefelter comprobó la presencia de un cromosoma X adicional. Hoy se los conoce como paciente con síndrome de Klinefelter, intersexuales o XXY.

Sol Donato nació hace unas tres décadas en Bahía Blanca con ese síndrome.
Lo que sigue es la charla que tuvo Guía de Transformaciones Estéticas con ella.

Durante tu infancia y tu adolescencia, ¿cómo se manifestó tu diferencia con otros chicos?
–Mi familia pertenece a la clase media alta, “bien”, un círculo muy conservador, muy prejuicioso de Bahía Blanca. En aquella época no se sabía qué era ser gay. Mi padre murió cuando yo tenía once años. Era un tipo muy machista, jugaba rugby, fútbol, básquet, y a mí me hacía jugar a esos deportes fuertes. Pero yo no servía para eso, me aburría, odiaba ensuciarme. A mí me gustaba el hockey, el patín, como jugaban mis hermanas. De chico, ya me gustaron los varones. Era amanerado, carilindo, con la piel perfecta. Cuando, años más tarde conocí unos gays, me decían: “Sos un putito divino”. En Bahía Blanca sufrí, aunque siempre fui medio líder, tenía carisma. El primario lo hice en un colegio público mixto y el secundario fue un colegio privado militar. Allí me obligaron a raparme, realmente sufrí. Veían que era distinto, pero la idea era “ayuden a Juan a integrarse”.

“No me puedo emplear en casi ningún lado: mi documento dice Juan y parezco mujer. La gente es muy cerrada”

– ¿Qué pasó después?
–Hice un curso de peluquería en Bahía Blanca. Hice varios viajes a Buenos Aires sin saber qué hacer. Hasta que entré a trabajar en Giordano, todavía era Juan. Empecé a contactarme con gays y pude relajarme, sentirme mejor. Iba a bailar a lugares donde había heterosexuales, gays, lesbianas, travestis. Se me acercaban mujeres pero a mí siempre me gustaron los hombres.

En 2002, Donato había hecho un portfolio titulado “Juan de Día, Sol de Noche”. Recuerda: “Eran fotos en que aparecía como hombre y como mujer en el programa ‘Fantasías’ de los fotógrafos Gabriel Roca y Andy Cherniavsky. Fueron de lo más escandalosas –cuenta–.En 2003, Santiago Saez, dueño y diseñador de la marca de ropa Ona Saez, me eligió para la campaña ‘Unisex’. Me catalogaron como ‘Juan Donato, el  primer modelo andrógino de la Argentina’”. Al tiempo, me llamaron de la productora del programa ‘Transformaciones’ para entrevistar a Juan Donato.

–Y te operaste.
–La gente de Promosur me llevó a Centros B&S. Allí, en enero de 2005, me hicieron implante de lolas y de glúteos; me sacaron la nuez de Adán; me aplicaron laserlipólisis en abdomen, dermoabrasión en la cara, fotodepilación en piernas, rostro y axilas y un toque de colágeno en los labios; me blanquearon los dientes y, por último, me hicieron un tratamiento preventivo de várices. Salí nueva.

– ¿Qué es para vos la femineidad?
–Es un título, sólo eso. Porque ya me siento mujer sin serlo todavía. Pero no me gusta usar rótulos. Yo soy intersexual, pero no puedo ir por la vida diciendo que soy XXY. Para esta sociedad o sos hombre o sos mujer, no hay otra cosa. Si no, te catalogan como travesti, palabra que suele ir asociada a lo grotesco. “Femenino” también es algo bello.

– ¿Estás en pareja?
–Sí hace tres años que estoy con Rodrigo, vivimos juntos. Nunca en mi vida estuve con un gay, me gustan los heterosexuales. Él me acepta tal cual soy, acepta mi cuerpo, la decisión de la cirugía de cambio de sexo es mía.

“Me estoy preparando para una cirugía, hace seis meses que estoy tomando hormonas”

–¿Cuáles son tus planes a futuro?
–Hay gente que me compara con Florencia de la V. Pero ella está en lo mediático, el escándalo, las plumas. Eso a mí no me interesa. Nunca me vas a ver haciendo un “Gran Hermano” porque tampoco me interesa. A mí me gustaría trabajar en un programa de televisión que deje algo a la gente... algo con mi experiencia de vida: qué pasa en una familia cuando un hijo es “distinto”, qué tendría que hacer el padre... y me gustaría seguir trabajando como modelo.

– ¿Vas a operarte para cambiar de sexo?
–Estoy haciendo los trámites legales. Ya comencé el pedido ante la Justicia para que lo apruebe. Me hice pericias psicológicas y físicas, ya casi está. Hace seis meses que estoy tomando hormonas para prepararme para la cirugía. El próximo paso será tener documentos a nombre de Sol Donato, de sexo femenino, obviamente.

Donato también señala: “Tengo una profesión y me gusta lo que hago, creo lo hago muy bien. Está la idea de abrir una peluquería, tener algo propio, porque hoy yo no me puedo emplear en prácticamente ningún lado: mi documento dice Juan Donato y yo aparezco como mujer. La gente es muy cerrada, nadie me va a tomar. Pero soy realista: el día que mi documento diga ‘Sol Donato’ la gente me va a discriminar igual. Lo que yo quiero es ser una mujer, tener mi vida, mi negocio”.

–¿Hay proyectos de familia con tu pareja?
–Sí, siempre está la idea. Nos vamos a casar, nos amamos,  pero ahora tengo otras prioridades, otros proyectos. Para tener hijos con Rodrigo, iría a Estados Unidos y alquilaría un vientre. Me gustaría tener un hijo de él.

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