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Una historia
de la anestesia
Diversos libros y conferencias recogieron el nacimiento de este hito en la historia de la medicina moderna, ocurrido a mediados del siglo XIX. Sobre la base de ellos, aquí sintetizamos cómo y quiénes fueron sus principales impulsores. Por supuesto, no se trata de un cuento de hadas con héroes y villanos sino de una pintura de las luces y las sombras de los seres humanos.
 

profesores y estudiantes, periodistas y legos, a mediados del siglo XIX.
El primero fue a fines de 1845. El dentista Horace Wells, de Hartford, Connecticut, trató de anestesiar a un paciente utilizando óxido nitroso, también llamado gas hilarante. Pero fracasó.
Por eso, alrededor de nueve meses después, los especialistas allí reunidos se mostraban incrédulos frente al desafío de John C. Warren.

Sin embargo, el 16 de octubre de 1846, el doctor Warren efectuó una resección de un tumor de cuello indolora dentro del Massachusetts General Hospital de Boston. El anestesista fue el odontólogo William Thomas Green Morton, quien había ensayado ya para extracciones, y el anestésico empleado fue el éter, sugerido por el químico y geólogo, Charles T. Jackson, docente de Harvard.

Su éxito causó mucho más que sorpresa. Constituyó para muchos la primera anestesia quirúrgica: uno de los grandes hitos en la historia de la medicina.

Trampa

Morton advirtió que la anestesia podría resultar un gran negocio y combinó con Jackson un contrato de explotación. Dividió a Estados Unidos en jurisdicciones que tendrían un recaudador de regalías por la anestesia, que él mismo fijó.

En 1846, el doctor Warren efectuó una resección de un tumor de cuello indolora en el Hospital de Boston.

Además, se propuso ser EL (con mayúsculas, sí)  proveedor de dentistas y cirujanos: había disfrazado el éter y afirmaba ser el único conocedor de la fórmula de la anestesia.
Pero no le resultó fácil. El olor del éter era imposible de disimular. Y el procedimiento de administración de los vapores parecía muy fácil.
A pesar de que Morton había ideado y patentado un dispensador de vapor, la mentira quedó desnuda.

Enfermos por el éxito

Wells, el experimentador con óxido nitroso, había quedado fuera del intento de monopolio de Morton y Jackson. Pero en Europa se lo honró como el descubridor de la anestesia.
Wells se mudó a Nueva York, continuó con sus experimentos con óxido nitroso, se volvió adicto a él, enloqueció, atacó a mujeres en la calle, fue preso y se suicidó en la cárcel en 1848 con su propia “medicina”.

Wells había quedado fuera del intento de monopolio de Morton y Jackson. Pero en Europa se lo honró como el descubridor de la anestesia.

Por su parte, Morton siguió intentando obtener dinero de la anestesia. De vez en cuando, lograba que se propusiera al Congreso un premio cuantioso por su aporte al bienestar de la humanidad, pero no consiguió ese reconocimiento.

Además, se peleó con Jackson, quien exigía prioridad, y tuvo que enfrentar a otros rivales que decían haber anestesiado antes que él. Un ejemplo citados es el doctor Crawford W. Long, de Jefferson, Georgia. Long era un médico rural, que conocía las fiestas con éter. Allí observó cómo las mujeres se caían de la risa y se golpeaban sin quejarse de ningún dolor. En 1842, le aplicó éter a un paciente para extirparle quistes del cuello. Fue un éxito y publicó sus observaciones en 1849.
Aunque durante décadas siguió tratando de que se lo nombrara “descubridor de la anestesia”, Morton murió en 1868, sin un dólar.

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