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Marco Otero,
un artista multifacético
Este artista, arquitecto, pintor, escultor, escenógrafo y docente nació en bahía Blanca en 1941. Obtuvo varios premios y es conocido como el Maestro del expresionismo abstracto en Argentina. Su obra puede encontrarse en varios museos del país y en la Pulitzer Collection de Estados Unidos.
 

Otero, maestro del expresionismo abstracto, recibió a Guía de Transformaciones Estéticas en su casa de Palermo. El living reverbera de cuadros, esculturas fotografías, diversos lenguajes que este artista bahiense –acostumbrado a vivir fuera del país ya que residió en México, Venezuela y Paris -  emplea para expresarse.

Como artista plástico, se inscribe en el Expresionismo Abstracto argentino y con la Escuela Expresionista Abstracta de Nueva York de los años 60. Obtuvo varios premios: Mención de Honor Universidad de Morón 8º Bienal de Pintura (2004), seleccionado y publicado por por Photo, Francia y Mención Premio IV Bienal de Pintura Paloma Alonso, Buenos Aires, entre otros. La charla, distendida, se desarrolló así:

Tu CV dice que sos arquitecto, Arquitecto, pintor, escultor, escenógrafo, fotógrafo y docente. ¿cuál de estas actividades te representa mejor, por qué?

No es casual que haya incursionado en todos estas profesiones, tengo una formación humanista. Son rutas,  senderos que  tomo para poder expresarme. Para mí, todo está interrelacionado. Yo trabajo en base a mi sensibilidad. Por lo general soy reconocido como pintor, pinto desde chico, a los 12 años gané un premio. Mientras otros chicos jugaban a la pelota yo prefería pintar. En realidad yo quería hacer Bellas Artes, pero mi madre casi se

He incursionado en distintas profesiones, son senderos que tomo para poder expresarme

infarta, quería un hijo profesional, entonces estudié Arquitectura, aunque por ese entonces ya hacía Plástica. . Como arquitecto, gané por concurso la construcción del aeropuerto internacional de Venezuela, Maiquetía, a los 30 años. Me llevó nueve años de trabajo, hice la dirección de obra. Fue un trabajo interdisciplinario porque es muy complejo construir un aeropuerto. Pero luego decidí dedicarme de lleno a la Plástica y me fui a vivir a París. En cuanto a tu pregunta, yo me siento un artista plástico, pintor es un oficio, artista es otra cosa.

Has ganado varios premios ¿cuál o cuáles te dieron más gratificaciones?

Yo no creo en los premios, porque significa estar sujeto a la formaci ón de otros, si a mí me va a juzgar un integrante de un jurado yo no sé cómo está formado: si tiene baches en su formación, si tiene tabúes, etc. Ganar un concurso es como vender obra: vender obra no te  da legitimidad como artista, y no venderla tampoco. Los premios que sean bienvenidos, pero hay que tomarlos con pinzas. Yo creo que la obra tiene una vida muy distinta de la simple temporalidad del autor. Incluso el que la compra, solo la tiene por un tiempo –quizás hasta que se muere-  luego la obra puede recorrer otros caminos.

Contame  algo sobre tu relación con el expresionismo abstracto

Sí, yo estoy inscrito en el expresionismo abstracto. Surge en Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial y se considera el primer movimiento genuinamente estadounidense dentro del arte abstracto, y ejemplo del liderazgo que, en materia de artes plásticas, asumió Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial. Yo soy de la generación de la post guerra, entonces me subí al tren de expresionismo abstracto. En los ´50, ´60 yo estaba en Nueva York con Franz Kline, Robert Motherwell y todo ellos. Yo estoy cómodo con esta

escuela cuyo postulado es pintar con el inconsciente. No hay interpretación de lo que el artista hace, sino que es un acto retinal. Por ejemplo: una fuga de Bach y se congela una parte, yo como pintor trato de detener ese momento, y ahí queda fijo. Antes de llegar al expresionismo abstracto pasé por todas las escuelas, pero yo me siento representante de ésta.

Como arquitecto, gané por concurso la construcción del aeropuerto internacional de Venezuela, Maiquetía, a los 30 años

Tu actividad docente parece bastante desarrollada ¿por qué te gusta la docencia?

El mío es un taller de culto. Funciona dos veces a la semana y hay cuatro turnos. Tengo alumnos que vienen de todas partes del mundo. Mis discípulos son muy heterogéneos: un juez cuya asignatura pendiente es la Plástica, un ama de casa que ya crió a sus hijos, un joven que quiere vivir de la pintura, una mujer que está por separarse, una alumna norteamericana, militar, que durante sus vacaciones viene a Buenos Aires a trabajar en mi taller.

Siempre les pido a mis alumnos que no abandonen la mística porque la mística es como el honor, no hay que perderlo. Algunos  hoy viven en Europa y se dedican a la pintura, acá eran ingenieros, médicos; han encontrado su camino. A mí me gusta la docencia porque cuando explico, cuando enseño algo, ahí me doy cuenta de que lo aprendo. Para mí la docencia es un aprendizaje enorme. El taller me deja muy cansado, los días que doy clase no pinto. Yo no hago un curso lineal, trabajo con cada alumno en su propia obra. Trabajo con mi esposa, Alicia Disario, que también es expresionista abstracta. Yo no formo pintores, formo artistas.

¿Tenés alguna rutina de trabajo, algún momento del día mejor para pintar?


Desconozco el ocio, el ocio me irrita. Mi cabeza funciona permanentemente, cuando tengo momentos de paz es que mi cabeza está tomando impulso para lo que viene. Es mi forma de vida. A veces me siento como un cobayo en una rueda, y lo raro es que me gusta. No soy nocturno, me  acuesto y me levanto temprano. Comienzo a trabajar casi al amanecer, hago una siesta y luego me reintegro al trabajo. A la noche, al terminar, como quedo muy acelerado necesito bajar un poco mediante la lectura.

En tu página web hay varias fotos que tiene como temática el tiempo: Hace mucho tiempo, Piedra y tiempo, Callejuela de los tiempos. Es un tema importante para vos ¿no?
Ante todo tengo que decir que toda obra es un fracaso, porque no se puede poner todo en ella. Entonces toda mi obra es por series, como las páginas de un libro, y cada trabajo se va enlazando con el otro. Llega un momento en que la serie se agota, ya no es la idea original, se transformó en otra cosa. Puedo comenzar otra serie y tiempo después volver a aquella que dejé. Es como volver a un viejo amor. Y las fotos sobre el tiempo corresponden a una serie. Cuando ya me resultaba fácil hacer fotografías sobre el tiempo, dejé la serie. Pero ahí quedé congelado y quizás dentro de cuatro o cinco años encuentre otro costado para referirme al tiempo y retome esa serie.

¿Y cómo lograste ese efecto distorsionador de los relojes?

Los premios que sean bienvenidos, pero hay que tomarlos con pinzas.

Una vez, caminando por el centro, me encuentro con un negocio cuya vidriera está repleta de relojes redondos. Pedí permiso para fotografiarla. Luego, como tengo un stock de miles de fotografías hice el montaje.

¿Qué es la belleza para vos?

La belleza es armonía, yo me emociono ante la armonía. No se trata de una belleza romántica o renacentista, es una belleza abstracta.

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