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Lera padece neurofibromatosis, un trastorno hereditario caracterizado por la formación de tumores que involucran al tejido nervioso. Estos tumores producen deformaciones terribles en el rostro y en el cuerpo de quienes la padecen, por este motivo se conoció en la antigüedad como la “enfermedad del hombre elefante”, que fue reiteradas veces llevada al cine con este nombre. Para mejorar, Lera se sometió a varias operaciones en el programa “Transformaciones”. Aquí lo cuenta.
 
“Vivimos en una sociedad donde todo tiene que ser perfecto y mi cara no lo era”. Quien habla es Luis Eduardo Lera. Tiene 36 años. Es licenciado en Turismo. Es soltero. Vive en Castelar, Buenos Aires, con sus padres y su hermana. Y padece neurofibromatosis, un trastorno hereditario caracterizado por la formación de neurofibromas (tumores que involucran al tejido nervioso) en piel, tejido subcutáneo, nervios craneales y nervios de la base de la columna vertebral.

Luis dice que siempre había querido operarse para sentirse mejor. Recuerda que aún cuando viajaba como guía de turismo, haciendo tareas de la profesión que eligió, se sentía
Siempre había querido operarse para sentirse mejor.
incómodo. Invariablemente, dice, notaba que la gente lo miraba, que llamaba la atención. Y para seguir adelante, por momentos, trataba de convencerse de que esas miradas ajenas (y propias) no le importaban. Pero el lema “ojos que no ven, corazón que no siente” no funcionaba.

Claro que operarse le resultaba complicado. Hace años, Luis había logrado acceder a una operación en la mejilla. Pero generalmente tenía problemas con las empresas de medicina pre paga y las obras sociales porque no estaba claro si lo suyo era Cirugía Estética, Correctiva, si entraba dentro de la cobertura legal. Así que cuando apareció por televisión el programa “Transformaciones”, donde se realizaban cirugías, no lo dudó y envió sus datos.

Entre 2005 y 2006, Luis se realizó tres operaciones para corregir, primero su rostro y luego el cuerpo. En la primera le quitaron piel de la espalda y del pecho. Al mes siguiente, se sometió
“Vivimos en una sociedad donde todo tiene que ser perfecto y mi cara no lo era”
a otras pequeñas intervenciones, también en el pecho y la pierna. Le borraron algunas lesiones más pequeñas de cuello. También tenía unos pequeños tumores en el párpado. Y de a poco comenzaron a realizarle intervenciones que apuntan a reconstruir el labio superior.
Nos cuenta que las intervenciones no le dolieron, que sintió el pinchazo de la anestesia y “luego relax y a los médicos cerca, trabajando”. Eso sí: sin llegar a estar intranquilo sentía cierta ansiedad. “Están trabajando con vos, con tu cuerpo”, explica a Guía de Transformaciones Estéticas.

Tras la última operación, se le hinchó un poco la zona de la boca y los primeros días le costaba comer.

Poco después, volvió a la oficina. Ahora trabaja atendiendo al público, en el sector de reservas de una compañía de turismo. Si bien hoy Luis  no es un “lindo”, no concentra las miradas indagatorias de todo el mundo.
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