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Alguien que goza
al pintar
No ha llegado a los 40 años y ya obtuvo unos cuántos premios. Te presentamos a Rodrigo Suárez, un artista plástico curioso del mundo. Su obra presenta fragmentos de la realidad que invitan al observador a hacerse su propia historia del cuadro.
 

Rodrigo Suárez es artista plástico y arquitecto. Tiene 39 años y ya fue distinguido en varios concursos de arte, entre ellos, Selección Premio Rioplatense de Artes Visuales realizado por la Fundación Osde 2005, Segundo Premio Alba 2003, Segundo Premio Espacio 10 2003, Mención Honorífica en Salón Edea 2003.

Pero eso no es todo: en 2010 fue invitado a participar en muestra colectiva en el Waldorf Astoria, de Nueva York donde expusieron distintos artistas latinos. A mediados de 2011 nuevamente fue convocado por quinta vez consecutiva por la Fundación Make-a-Wish a la subasta de arte SoñARTE, Sueños Pintados.
Este pintor que disfruta y se divierte con su trabajo recibió a Guía de Transformaciones Estéticas en su atelier en el barrio de Villa Devoto. Lo que sigue es la conversación que mantuvieron.

¿Cómo pasaste de la arquitectura a la pintura?
Siempre, desde chico pinté. Recuerdo que iba a talleres en que pintaba y me divertía mucho. Al terminar el colegio secundario opté por estudiar arquitectura, y mientras fui a la facultad dejé de pintar. Un par de años después de recibido retomé la pintura y paulatinamente le fui dedicando más tiempo. Al principio trabajaba en arquitectura por las mañanas y el resto del día pintaba, y afortunadamente hoy le dedico todo el tiempo a esto, puedo vivir de la pintura. Además, dirijo un taller para chicos, cosa que disfruto mucho porque tienen la cabeza muy abierta, reciben muy bien todas las propuestas que les hago –ya sea en cuanto a temáticas o materiales con qué trabajar-. Ellos y yo nos divertimos mucho.

¿Cómo te formaste?
No tengo formación académica. De chico fui durante 5 años al taller de Lily Hart que me hizo ver cosas que hasta ese momento desconocía, me introdujo en el arte. Cuando retomé la pintura una vez terminada la facultad, estuve en el taller de Sofía Huidobro que era un espacio para sentarme un largo rato y pintar. Con el tiempo –porque al principio solo pensaba que me había endurecido- me di cuenta de que la arquitectura también me dio herramientas para mi pintura.

Me interesa que el observador esté en lugares no convencionales y que pueda imaginarse el resto.


Tu obra tiene cierto tono naif. Por momento tus cuadros parecen ilustraciones de libros infantiles. , ¿Puede ser?
Sí, también presenta fragmentos, pedacitos de situaciones. Me interesa que el observador esté en lugares no convencionales y que pueda imaginarse el resto, que pueda completar, armar su historia en el cuadro. Me gusta captar la situación instantánea y que el observador complete su propia historia en el cuadro.

¿Cómo es tu proceso creativo?
Paso por varias etapas hasta llegar a la obra terminada. En principio miro revistas, libros de fotos, soy muy observador al caminar por la calle. Yo siempre dibujo primero lo que voy a pintar, en ese boceto hago anotaciones, escribo los colores que voy a utilizar, hay ideas de texturas, etc. Cuando está resuelto en el papel lo dibujo en la tela. Por otra parte, es muy difícil que trabaje dos pinturas al mismo tiempo, prefiero concluir algo antes de comenzar

Muchas veces me voy a dormir y sigo pensando en el cuadro y al levantarme ya sé qué colores voy a utilizar

otra cosa. Cuando pinto disfruto una barbaridad, me fluye y a medida que voy trabajando aparecen cosas nuevas. Muchas veces me voy a dormir y sigo pensando en el cuadro y al levantarme ya sé qué colores voy a utilizar. Necesito que los colores se vayan acomodando, que el trabajo madure.

¿Cómo es tu rutina de trabajo?
Me levanto temprano, a las seis de la mañana porque me gusta ver el amanecer al trabajar, pintar con luz natural, los colores tienen otra intensidad, es que la mañana para mí tiene mucha energía.

Has hecho donaciones de tu obra. Para vos ¿qué función social tiene el arte?
Son varias las fundaciones que piden obra para subastas, y me gusta ayudarlas. Creo que el arte da placer, irradia cierta energía, permite distenderse. En ese sentido me parece que cumple una función importantísima. Los talleres sí cumplen una función importante: son muy enriquecedores porque la gente puede expresarse, canalizar lo que le pasa

Recibiste bastantes premios ¿hay alguno que te haya dado más gratificaciones?

Creo que el que más disfruté fue cuando gané un concurso que organizó el diario La Nación para chicos. Yo tenía ocho años y un domingo a la mañana encontré en ese diario un dibujo mío que había ganado. Es un premio que no me lo olvido más, sentía que el mundo entero estaba mirando ese dibujo.

¿Qué es la belleza para vos?
Para mí la belleza tiene que ver con el placer, con disfrutar. Son momentos que disfruto: estar con mi mujer y mis hijos en la playa, pintar a la mañana. Creo que es algo muy subjetivo, cada uno la encuentra a su manera, depende también del estado de ánimo.

¿A qué artistas plásticos admirás?
Me gusta mucho la obra de (Carlos) Gorriarena, Marcia Schwartz, Mariano Sapia. En cuanto a extranjeros admiro a Peter Doig y David Hockney.

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