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El “piercing” dental incluye un cristal de vidrio que se adhiere al esmalte de los dientes superiores con el objetivo de adornar la sonrisa. La técnica de colocación es rápida e indolora. Y si te cansaras, el odontólogo puede quitártelo sin que quede ninguna huella. Aquí te contamos de qué se trata.
 

Sabemos que los dientes son una zona muy visible y de alta exposición. Y que no hay como una sonrisa franca para matar desde la primera impresión.

Quizás por eso el “piercing” dental resulte ideal para aquellas mujeres atrevidísimas que quieren imprimirle un sello propio, original e inolvidable a todo lo que hacen. Y no sólo mediante adornos en las orejas (con aros), los labios (con rouge), las uñas (con esmaltes) o, en los últimos años, las cejas o el ombligo (con más aros).

El “piercing” dental incluye un cristal de vidrio que se adhiere al esmalte de los dientes superiores

La idea de decorar los dientes es antiquísima. Se encontraron, según recuerdan especialistas citados en los artículos que proliferan sobre este tema, sonrisas adornadas desde las momias, tanto en Sudamérica como en África. La novedad es, aclaran, que hay países como España donde el “piercing” dental se instala con la fuerza de una moda que allí llaman “bling bling”. Allí, ver boquitas decoradas con gemas destellantes es cada vez más habitual, aunque no deje aún de resultar sorprendente. Famosos como Madonna ya se ríen con este “piercing” desde hace unos seis o siete años. En Argentina, ya podemos probarlo en el Departamento de Estética Dental de B&S. ¿Te animás?

La técnica y sus ventajas

“Piercing” puede traducirse como perforación en español. Pero no se talla ni se agujera nada en el caso del “piercing” dental.

El “piercing” dental incluye un  cristal de vidrio que se adhiere al esmalte de los dientes superiores con el objetivo, como dijimos, de adornar la sonrisa. Un modo, en otras palabras, de marcar el estilo en uno de los gestos más personales y visibles que regala el ser humano. Así que se puede elegir entre formas y colores diversos.

El imprescindible cepillado dental al despertar y después de las comidas debe mantenerse

La colocación del “piercing” dental requiere sólo unos minutos. La realiza un  profesional a través de una técnica que se basa en la utilización de un adhesivo no tóxico. El adhesivo es lo suficientemente efectivo como para que el adorno no se despegue durante al menos tres meses. Nunca se perfora el diente, por lo tanto no hay riesgo de dañar el esmalte del diente. Y otra cosa: no es doloroso, por eso no hace falta ningún tipo de anestesia.

Por supuesto, los hábitos higiénicos, como el imprescindible cepillado dental al despertar y después de las comidas, pueden y deben mantenerse como siempre.

La mejor ubicación para colocar el “piercing” es en los incisivos centrales, los incisivos laterales o los caninos superiores. ¿Por qué? Esos son los dientes de mayor exposición  y como la forma de las gemas no es incómoda ni su método de inserción es agresivo, se lo tolera sin problemas.

¿Y si, después de un tiempo, en vez de divertirme el “piercing” dental termina por aburrirme?, podrías preguntar. No hay ningún problema en quitarlo. El odontólogo lo despega con una pinza especial y luego pule el diente hasta que quede sin ninguna marca ni secuela.

Qué joyita, ¿verdad?

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