» estética dental
Implantes
o cómo inventar una raíz
La falta de dientes y muelas –parcial o total- no sólo es un problema estético: ante todo representa un problema de salud que incluye dificultades funcionales, para hablar o para comer. Los vertiginosos adelantos de la Estética Dental han logrado “inventar” una raíz dental para poder “plantar”, en forma definitiva, una nueva pieza.
 
A comienzos de la década del ´60, el profesor sueco Dr. Per-Ingvar Branemark  realizaba una serie de experimentos para investigar la relación funcional entre la médula ósea y el tejido óseo,  ante ciertos procedimientos clínicos y traumatológicos. Para estudiar el comportamiento de los huesos, introdujo el de un animal dentro de una caja de titanio.
Los implantes se parecen a pequeños tornillos
Luego de un tiempo, Branemark quiso sacar de esa caja aquel hueso pero le fue imposible. ¿Qué había pasado? El tejido óseo se había adherido tan fuerte al titanio que era imposible separarlo, parecía que el hueso había incorporado al metal. A este fenómeno se lo llamó “oseointegración”.

Este experimento revolucionó las ciencias de la salud, especialmente a la Odontología, ya que abrió las puertas a una tarea hasta entonces utópica: “inventar” una raíz en el hueso para sostener uno o varios dientes de manera firme y permanente.
Hoy, en Buenos Aires, el Departamento de Estética Dental de B&S puede devolverte los dientes perdidos.

Los implantes

Los implantes dentales son pequeños dispositivos similares a tornillos que se colocan en la zona de los dientes a reponer. Al cabo de unos cuatro meses se logra la oseointegración, es decir, se “suelda” el implante al hueso para reponer la corona del diente ausente de manera permanente, natural y estética. De este modo se “inventa” una raíz dental en un lugar donde había un diente.
Se utiliza titanio, un material que se adhiere fuertemente al hueso


Los implantes tienen más o menos el tamaño de una raíz natural y cumplen las funciones de una raíz dental, sujetando los dientes o prótesis para que puedan cumplir las funciones de los dientes naturales. Se fabrican en titanio, que es un metal biocompatible, ligero y resistente, que se integra con el hueso.

En el desierto

Las personas a quienes les faltan todos los dientes, y que llevan una prótesis completa, suelen tener dificultades para mantenerla sin que se mueva o se caiga de la boca por problemas de estabilidad, soporte y retención, principalmente en el maxilar inferior.

En estos casos se coloca una sobredentadura sostenida por dos o cuatro implantes (de acuerdo a las posibilidades que el hueso ofrezca) para soportar las prótesis completas obteniendo comodidad y confort, además de evitar la reabsorción del hueso, que las prótesis convencionales generan por apoyarse directamente sobre éste.

Seguramente el Dr. Branemark nunca imaginó que de su estudio iba a surgir una de las especialidades más pujantes y con más futuro de la odontología, ni que iba a poder mejorar la calidad de vida de muchas personas.

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