» medicina estética
Para vencer al enemigo, hay que conocerlo. Hay que encontrar el talón de Aquiles. Este informe detalla las causas de la celulitis y los tratamientos más útiles para eliminarla. Una guía para elegir cómo combatir de raíz a esos malditos pocitos, que atentan contra la salud además de la imagen.
 
Largas son las batallas que las mujeres venimos librando contra este karma que es la celulitis. Los estrategas de la guerra dicen que es importante conocer al enemigo para lograr vencerlo. Veamos.
La aparición de celulitis –explican los especialistas de B&S- se vincula con la acumulación de sustancias en un espacio poco flexible que tiene como techo la piel, como piso los músculos y como paredes a los tabiques fibrosos. De este modo se produce la deformidad provocada por el engrosamiento de la capa de grasa que, al no poder distribuirse hacia abajo, altera la apariencia estética de la superficie de la piel: aparecen desde pocitos hasta cráteres.
Ese proceso inflamatorio se llama “celulitis”. Genera la acumulación de proteínas y líquidos en los espacios que hay entre las células grasas provocando compresión de los vasos linfáticos, venas y de los propios adipositos, impidiendo la normal circulación.


La grasa no siempre es la mala de película

La celulitis no necesariamente se relaciona con el exceso de peso. Las flacas también pueden padecer esos pocitos. Entonces, grasa y celulitis no siempre son lo mismo.
En primer lugar, hay que comprender que el cuerpo humano necesita grasa para generar energía. La grasa que ingerimos es absorbida en el intestino delgado y pasa al hígado, donde una parte es utilizada para fabricar hormonas, nervios, piel y otras estructuras corporales. Por otra parte, es un excelente tejido de aislamiento, permite retener nuestro calor corporal y protege de traumatismos a órganos delicados y estructurales como los riñones, el corazón y los pulmones. Finalmente, es importante para la absorción de las vitaminas liposolubles: A, D, E y K.

El exceso de grasa es enviado a los depósitos de tejido graso por vía sanguínea y
La piel de naranja no necesariamente se relaciona con el exceso de peso
almacenada dentro de los adipositos. Está demostrado que las mujeres, por lo general, almacenamos más células adiposas en los glúteos, muslos y rodillas internas, zonas donde se presenta con más frecuencia la celulitis. Mientras que los hombres acumulan más en la zona del abdomen y alrededor de los intestinos.

De la grasa a la celulitis

Se necesita una buena circulación sanguínea a través del tejido graso para metabolizar la
La celulitis se vincula con la acumulación de sustancias en un espacio poco flexible que tiene como techo la piel, como piso los músculos y como paredes a los tabiques fibrosos
grasa. En este sentido, el mal funcionamiento del sistema de irrigación sanguínea es el elemento clave para el desarrollo de la celulitis. Esto quiere decir que para que las células y los tejidos funcionen bien, es necesario un correcto transporte de sangre y un sistema de remoción de residuos. Cuando ese mecanismo no funciona correctamente, la acumulación de toxinas se convierte en crónica y se va produciendo un daño en la estructura de los tejidos: la celulitis ha aparecido.


La punta del iceberg

Los médicos especialistas de B&S coinciden en afirmar que la celulitis es, apenas, la punta del iceberg, la expresión externa de una suma de factores que se operan en la profundidad
El mal funcionamiento del sistema de irrigación sanguínea
es el elemento clave para el desarrollo de la celulitis
de los tejidos. Las causas que sostienen este iceberg son: los hábitos tóxicos, la dieta inadecuada, el sedentarismo, el estrés,  las hormonas femeninas, la mala circulación, la adiposidad localizada y la predisposición hereditaria. La suma de estos factores, en distintas proporciones, determina que la celulitis asome más o menos a la superficie.

Tratamientos que dan resultado

Gracias al desarrollo de la medicina estética, hoy tenemos un abanico de tratamientos para combatirla.

Cryosculpture, la mesoterapia sin agujas. Utiliza el frío (-5º) para introducir sustancias activas que tratan la celulitis. Sobre la piel, se coloca un cabezal especialmente enfriado que hace penetrar las sustancias lipolíticas por acción de una corriente pulsada activada a baja potencia. La medicación se transporta a través de los poros y puede penetrar hasta 4 a 6 centímetros, una profundidad mucho mayor que las que permiten las técnicas tradicionales.
Las ventajas de este procedimiento son:
  • Ataca las causas que provocan celulitis, porque actúa en la microcirculación.
  • Las sustancias lipolíticas introducidas permanecen en la zona tratada por más tiempo, de modo que el efecto es mayor.
  • A partir de la segunda sesión, se nota la reducción de los pocitos en la piel.
  • No produce quemaduras ni enrojecimiento de la piel.
  • No hay pinchazos ni riesgos de infección.
  • Es un tratamiento rápido, pueden hacerse hasta 3 sesiones semanales.
  • Se puede tomar sol durante el tratamiento.
  • Produce una penetración de 8 a 10 veces mayor que la ofrecida por otros tratamientos.
Carboxiterapia. Emplea anhídrido carbónico, que es introducido en el tejido adiposo mejorando la circulación periférica y acelerando la remoción de toxinas de la piel y de la grasa, las responsables de la celulitis. Se realizan 1 ó 2 sesiones semanales y, en total, se necesitan entre 10 y 20. Por ser un tratamiento sin toxicidad, puede combinarse con otros tratamientos terapéuticos con fines estéticos.

Endermoterapia. Permite un drenaje linfático mecánico a través de la formación de un pliegue cutáneo provocado por un mecanismo de succión. Trabaja con rodillos mecanizados, realizando un micromasaje que moviliza el líquido intersticial retenido entre las células adiposas.

Mesoterapia. Es un tratamiento con medicamentos infiltrados a pocos milímetros de profundidad de la piel. Se usa Fosfatidilcolina, una sustancia que actúa sobre la adiposidad localizada. A partir de la segunda sesión comienza a mejorar sensiblemente el aspecto de la piel.

Presoterapia. Utiliza botas presoras que realizan el drenaje linfático de todo el cuerpo, removiendo el exceso de líquido acumulado y acelerando el retorno venoso y linfático. Es complemento ideal de otros tratamientos para patologías como la celulitis.

Vale aclarar que las últimas cuatro técnicas se pueden aplicar en forma combinada.
Por supuesto, la manera de que el resultado de estos tratamientos sea lo más duradero posible depende de nosotras: mediante una dieta sana, rica en fibras y baja en calorías e hidratos de carbono; una actividad física localizada y de bajo impacto, por lo menos dos horas semanales, y el control de los niveles hormonales, para lo cual es aconsejable evitar, de ser posible, el consumo de anticonceptivos.
Envíanos tus consultas / comentarios:

nombre y apellido*

e-mail *
consulta*
los campos marcados con * son necesarios