Guía de Transformaciones Estéticas
Misceláneas

Sí al vello femenino

Desde que tenemos uso de razón se nos ha inculcado que las mujeres debemos despejar nuestro cuerpo de pelos, con excepción del que cubre nuestro cuero cabelludo –menos mal-.

Una mujer con vello en las axilas, o con las piernas peludas produce rechazo social, tanto en otras mujeres como en hombres. Y la desaprobación social no es chiste, es poderosa, discriminatoria. Así las cosas nos resulta habitual, normal, someternos a toda clase de artilugios para sacarnos de encima esos “antiestéticos” pelitos de axilas, ingles, labios vaginales, monte de Venus, ano, brazos, piernas, deditos de manos y pies: depilación con cera caliente, bandas de tela con cera fría, rasuración, pincitas, depilación eléctrica, con láser y… vaya uno a saber qué otros métodos para no ser rechazadas. Ésta era, y continúa siendo, la manera de ser incluida en el estereotipo de belleza femenina.

El feminismo reivindica el vello corporal femenino como derecho y decisión propios de cada mujer.

Pero los movimientos feministas avanzan –en nuestro país las multitudinarias marchas de Ni Una Menos irrumpieron en las principales calles de todo el país- y ya han incluido en su agenda política la reivindicación del vello corporal femenino como derecho y decisión propios de cada mujer.

La revista digital Belleza Pura habla del tema y presenta a una joven artista plástica paquistaní, Ayq Kahan quien, como todas nosotras, pasó por diversos sistemas de depilación para que no se le viera el menor pelito… hasta que se cansó. Y no solo dejó que crecieran por donde quisieran sino que comenzó a incluir la temática en su obra.

Parece que el feminismo viene marchando fuerte… y los pelos pueden quedar en su lugar.