Guía de Transformaciones Estéticas
cirugías

Como luna llena

Una cara gorda puede deberse a distintas causas: hereditarias, vinculadas por sobrepeso, por envejecimiento, hormonales, por hipertrofia muscular. Cada particularidad tiene su solución.

Es muy habitual en los consultorios de los cirujanos plásticos la consulta sobre “qué hacer con mi cara gorda”, tan antipática. Se trata de un síndrome que, con la acumulación de grasa en las mejillas, desvanece los pómulos, el mentón y los rebordes de la mandíbula, quitando brillos y sombras. Forma una imagen aplanada que se agudiza con la edad, pero que en muchas mujeres y hombres comienza a verse demasiado temprano. La consecuencia: una sensación de envejecimiento prematuro. La típica “cara de torta”.

Una cara gorda da la imagen de sobrepeso
Por lo general, son los niños y los bebés quienes tienen la cara redonda. Y eso cae bien, atrae. Pero en los adultos, una cara regordeta y abultada, a primera vista, hace pensar en un cuerpo también gordo, y en muchos casos no siempre es así.

Con procedimientos cada vez menos invasivos y con gran precisión, el campo de la Cirugía Estética continúa ampliándose para que cada uno pueda elegir sin riesgos la apariencia que siempre quiso tener.



Caras y caretas





Según los especialistas de Centros B&S, existen cinco tipos de caras gordas, cada una con sus particularidades y posibilidades de modificación.

Cara gorda congénita, hereditaria o étnica. Este tipo de rostro es habitual entre japoneses, coreanos, y algunos españoles. Lo que se hereda es tanto la estructura facial ósea como la de los tejidos blandos (músculos y adiposidades), de la misma forma que se hereda el color de los ojos o la piel. Lo más adecuado en estos casos es la extracción de la "almohadilla adiposa de mejilla" mediante una Laserlipólisis, que se puede combinar con implantes en los pómulos o el mentón. De este modo, se establece un equilibrio entre la grasa y la piel.


Cara gorda por aumento de peso. En estos casos la adiposidad se localiza bajo la piel, en el tejido subcutáneo y puede abarcar también el cuello, en distintos grados. De acuerdo al nivel de sobrepeso y a las características anatómicas previas el problema puede ir desde la pequeña adiposidad debajo del mentón, que borra el ángulo del cuello, pasando por la papada o "cuello de pavo", hasta el "cuello de toro", en el cual la adiposidad es circunferencial.

Con procedimientos poco invasivos, se mejora la “cara de torta”
En estos casos esta indicado el descenso de peso mediante dieta y ejercicio físico y, complementariamente, la Laserlipólisis de las adiposidades más rebeldes.


Cara gorda por envejecimiento. Si bien frente al paso del tiempo es común observar cómo adelgaza el tejido subcutáneo, la pérdida de tonicidad de los músculos faciales que se genera con la edad y los efectos de la fuerza de gravedad hacen que los tejidos adiposos de los párpados se manifiesten como hernias que sobresalen alrededor de los ojos formando las bolsas. Lo mismo pasa con las almohadillas adiposas de las mejillas, que por ser un tejido con mucha movilidad, provoca con su descenso la aparición de los característicos mofletes cerca de las comisuras bucales dando la impresión de "cara caída". Este problema también tiene solución: por dentro de la boca se extraen las adiposidades y, si hiciera falta, se combina con un lifting facial.


Cara gorda por hipertrofia muscular. Este tipo de cara tiene que ver con un agrandamiento de los músculos de la masticación; se puede encontrar en estado puro o asociada con alguna de las anteriores. Se da mucho en los masticadores de chicle y en las personas con bruxismo (que descargan tensiones apretando y rechinando los dientes). Como resultado, se observa una cara de apariencia cuadrada. En estos casos los especialistas recomiendan un tratamiento para adelgazar el volumen muscular aplicando la toxina botulínica.


Cara gorda hormonal. Este tipo es consecuencia de ciertas enfermedades hormonales como el hipotiroidismo, el Síndrome de Cushing o como efecto de algunas medicaciones (corticoides) y del exceso de consumo de alcohol. Lo que corresponde hacer en estos casos es, ante todo, el diagnóstico de la enfermedad de base. Y tratarla. Luego sí se pueden corregir las secuelas con las técnicas que mejor respondan a cada necesidad. Hoy es posible esa transformación facial, sin operaciones traumáticas o invasivas, que te reconcilie con el espejo.




Para eliminar las Bolas de Bichat

Se llaman Bolas de Bichat a esas protuberancias de grasa que salen en las mejillas, a los lados de la boca. El adelgazamiento de esta zona de la cara reduce el volumen de las mejillas brindando un aspecto de mayor carácter, lozanía y naturalidad. Durante muchos años los cirujanos plásticos ignoraron el modo de extirpar esa grasa móvil que se encuentra entre los músculos de la mejilla. Actualmente se trabaja con una técnica muy poco invasiva, se utiliza anestesia local y se realiza en forma ambulatoria.

La técnica. Se realiza una pequeña incisión por dentro de la boca, en la mucosa interna de la mejilla que es de, aproximadamente, medio centímetro. Por ella se accede a la Bola de Bichad que puede extraerse fácilmente pues no se halla adherida a ninguna estructura profunda. Se sutura con un hilo que se reabsorbe sólo en los primeros días del postoperatorio. Después de un breve reposo, podes ir a tu casa con mínimas molestias y muy pocos signos de haberse realizado una cirugía. Los resultados se empiezan a notar a partir de la segunda semana cuando los tejidos internos empiezan a reacomodarse en su nueva posición.

La recuperación: Reposo, evitar el ejercicio y una impecable higiene bucal son tips importantes para considerar durante la recuperación.