Guía de Transformaciones Estéticas
MISCELÁNEAS

Efectos psicológicos de la Cirugía Estética

Tanto hombres como mujeres acuden a la Cirugía Estética para verse mejor, para reconciliarse con su apariencia física.

Convengamos que, por lo general, detrás de estas motivaciones hay complejos o una autoestima , digamos, vulnerable.

Una vez que se ha tomado la decisión de someterse a la operación, es común sentir miedo, incluso confusión y dudas ¿no es una locura lo que voy a hacer?

Se debe estar muy seguro de qué es lo que se busca a través del procedimiento, hasta dónde es posible lograrlo; y ponerse en las manos de un experto que cumpla con las expectativas y que asegure que no se van a correr riesgos que puedan causar efectos negativos que frustren y empeoren la autoestima del paciente.

Una vez que se ha tomado la decisión de someterse a la operación, es común sentir miedo, incluso confusión y dudas

A veces ocurre que la cirugía modifica la apariencia física de una forma algo brusca que resulta difícil y traumático asumir este cambio.

Es que antes de la intervención no es sencillo llevarse bien con el espejo: esa imagen que nos devuelve no es la que nos gusta. Puede ocurrir que la imagen que se proyecta es la de una persona completamente perfecta porque tienen todas sus esperanzas colocadas en el producto final de la operación, y al verse en el espejo no es lo que ve.


Qué hacer

Por todas estas razones es necesario que la persona tenga lo más claro posible que la intervención responde a sus propias necesidades y no al deseo de otros. Que antes de tomar una determinación evalúe racionalmente los pro y los contra de la decisión. Que esté dispuesta a asumir la transformación que vendrá.


Por todo esto valen estas recomendaciones antes de pasar por el bisturí:

  • Es importante tener una conversación a fondo con el cirujano plástico para tener claro qué se puede hacer, qué puede esperarse de la cirugía, cómo quedará el cuerpo… en una palabra: tener expectativas realistas con la intervención.
  • A veces ocurre que la cirugía modifica la apariencia física de una forma algo brusca que resulta difícil y traumático asumir este cambio
  • En esa conversación el cirujano debe transmitir confianza tranquilidad.
  • Tener en cuenta, también que el cirujano no es un mago: puede mejorar la apariencia física pero no puede solucionar los problemas familiares o del alma.
  • Si hace falta, pedir ayuda a un psicólogo. Se debe tener conciencia de que la autoestima y la imagen que tenemos de nosotros mismos no debe depender de que tan “bellos” podamos parecer a los demás.
  • El entorno familiar es importantísimo: su tarea es acompañar al paciente apoyándolo en una visión positiva del resultado de la operación.
  • Conviene informarse sobre el tipo de cirugía que se va a realizar. La información ayuda a tomar decisiones racionales.

En síntesis, de lo que se trata es de tener claro los aspectos positivos y negativos de lo que se va a hacer y de evaluar si uno está en condiciones de lucir ese cuerpo diferente.