Guía de Transformaciones Estéticas
Misceláneas

Cambiar el implante de mamas ¿sí o no?

Convengamos, ante todo, que las prótesis mamarias que se emplean hoy son seguras y el porcentaje de problemas que ocasionan es ínfimo por dos razones: la silicona con la que están fabricadas es cohesiva, es decir, que no se esparce si se abren y no se rompen ni estallan; por otra parte las técnicas quirúrgicas han evolucionado y se han perfeccionado.

Sin embargo, no dejan de ser un cuerpo extraño en el organismo. Así, el organismo humano es inteligente y construye en torno al implante una cápsula de protección y contención que actúa como nexo para su correcta incorporación a los tejidos circundantes. Esta cápsula en general es blanda y permite que el implante se deslice libremente en su interior; otorga un aspecto natural y anatómico a la mama que hace imposible a simple vista darse cuenta que hay un implante en su interior. Pero en ocasiones esa cápsula se torna más rígida generando complicaciones que requieren ser evaluadas.

Tengamos en cuenta que el cuerpo humano se encuentra en constante cambio y adaptación, y en algún momento pueden surgir pequeños cambios que deben alertar al médico a evaluar la posibilidad de recambiar esos implantes antes de llegar a una contractura extrema de la cápsula con riesgo de ruptura y el consiguiente derrame de silicona en el organismo.

Las prótesis mamarias que se emplean hoy son seguras y el porcentaje de problemas que ocasionan es ínfimo

Existen implantes anatómicos, con forma de mama que pueden girarse de modo que el pezón queda para arriba, en estos casos, dicen los especialistas, hay que cambiarlos por otros redondos. Por estas razones es importante realizarse controles periódicos. Sin embargo hay mujeres que dejan de asistir a los controles anuales y que se adaptaron tanto a tenerlos que no perciben los cambios graduales que se van generando. Esos pequeños cambios son los que más deben alertar a las pacientes, ya que una correcta detección podría derivar en una cirugía de recambio simple con un postoperatorio corto y de rápida reinserción a las actividades habituales.


Señales de alarma

¿Qué se aconseja? Desde Centros B&S el Dr Guillermo Blugerman recomienda estar alerta a ciertos signos a fin de consultar con el médico especialista. Veamos:

  • Aparición de dolor. El dolor no es habitual, no hay que acostumbrarse a él y ante su aparición se debe consultar. Muchas veces el dolor antecede a los signos de cambios de la forma. Cuando el dolor se hace permanente y se acompaña de un endurecimiento extremo de la mama se debe consultar inmediatamente por el riesgo de ruptura.

  • Cambios en la altura del surco mamario. Estando de pie y frente al espejo se deberán levantar los brazos y observar la altura del surco inframamario. Si una mama está más alta que la otra viéndose a diferente nivel podría corresponder a una contractura incipiente de la cápsula y se debe consultar.

  • Cambios en la altura del pezón y aréola. Una diferencia, tanto en la altura del pezón como en su dirección, podría corresponder a contracturas capsulares. Este signo no debe ser confundido con las diferencias de altura o dirección que se ven en el postoperatorio inmediato y que podrían corresponder a variaciones anatómicas normales o errores en la técnica.

  • Aparición excesiva del polo superior o escote. En las contracturas de la cápsula los implantes suelen observarse a simple vista, se ven los bordes superiores bien marcados dejando una redondez antinatural en el escote.

  • Es importante realizarse controles periódicos
  • Cambios de tamaño. Un implante contracturado suele dar una mama redonda y más pequeña, como si el envase quedase chico y el implante quisiera escaparse.

  • Aparición de ondulaciones. A menudo las contracturas se manifiestan con pequeñas ondulaciones que pueden ser visualizadas sobre la piel.

  • Cabalgamiento de la glándula sobre el implante. Este signo no corresponde a una contractura de la cápsula sino a una ptosis o descenso de la glándula mamaria por arriba del implante. Se puede observar como si fuesen dos balones superpuestos, el de atrás corresponde al implante en su lugar y el de adelante a la glándula deslizada hacia abajo. Este tipo de complicaciones son frecuentes luego de amamantamientos o pérdidas bruscas de peso.


Ante cualquiera de estos síntomas es necesaria la consulta con un cirujano plástico para que solicite los estudios que crea convenientes y evalúe la necesidad de un cambio de implantes. Todo esto para nuestra tranquilidad y poder disfrutar de nuestras lolas.